Por: Mario Fernando Prado

El Ejército humillado

Conmovedoras las imágenes de los soldados de la patria humillados vilmente por unos indígenas (?) que los sacaron a bastonazos del cerro de Berlín, en donde vigilaban y protegían la soberanía nacional.

Tales imágenes nos recordaron las épocas del Caguán y así todos los indios no sean guerrilleros, más de uno tiene una doble militancia que les permite al mismo tiempo ser lo uno y lo otro de acuerdo con las circunstancias y conveniencias. Y es que la infiltración guerrillera en los cabildos es indiscutible, probada y comprobada aunque no lo reconozcan y lo nieguen con ese tonito de yo no fui con que suelen engañar a los incautos de siempre.

¿Dónde se había visto que un puñado de indígenas pateara, vituperara y echara de lo que equivocadamente autodenominan sus territorios a quienes constitucionalmente tienen a su cargo —repito— la soberanía del Estado?

¿Y de cuándo acá el juez Baltasar Garzón tiene permiso y autoridad para actuar de mediador?

Ahora que se puso de moda la caucanitis, no demoramos en invitar a los indígenas al Palacio de Nariño a compartir con ellos chicha y ullucos, tomarnos fotos abrazados, decirles hermanos y colocarnos anacos y plumas, cayendo como antaño en otra de las trampas y los engaños de la narcoguerrilla que debajo de cuerda está orquestando todo este novelón en el que los buenos son los indios y los malos el Ejército Nacional.

Fuera los guerrilleros y la Policía y el Ejército, ordenan los cabildos y sacan o pretender sacar a la fuerza pública. Sin embargo, lo propio no hacen con las Farc y el Eln con la disculpa —que sólo ellos se creen— de que no saben dónde diablos están metidos. Búsquenlos debajo de las camas de los chantajeados habitantes de Corinto, los mismos que rechazan que la Fuerza Pública salga de sus poblaciones porque quedarían a merced de los nuevos grandes latifundistas del Cauca, los mismos que hoy reclaman un Estado dentro de otro Estado y no reconocen ni la Constitución, ni las leyes, ni las fuerzas del orden y menos al propio presidente de los colombianos.

 

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