Por: Columnista invitado EE

El error que no puede volver a cometer Bogotá

Por Erick Behar Villegas

El cortoplacismo vive en el corazón de nuestra cultura. De aquí nace un profundo problema que se ha visto en todas las administraciones pasadas en Bogotá y otras ciudades. Uno que es tan visible que a su vez parece un perverso espejismo que disfruta de cuán ciegos somos. Dicho error, ya estructural en nuestra idiosincrasia, se llama la marca de gobierno.

¿A qué me refiero? Quizá reconocen estos eslóganes: “Bogotá sin indiferencia”, “Bogotá mejor para todos”, “Bogotá humana”. Sí, el Concejo acabó de aprobar el acuerdo 75 de “marca ciudad”, que da cuenta de los casi $760.000 millones que se han ido en marketing cortoplacista de cada alcalde de turno. El acuerdo busca que solo se use el escudo y la denominación Alcaldía de Bogotá o la marca ciudad más asociada a promocionar a Bogotá como un destino. Sin embargo, aplica a partir de enero de 2021, al parecer porque solo así pudieron ponerse de acuerdo.

A quien gane la próxima Alcaldía, en Bogotá o en otras ciudades, le digo: tiene una oportunidad histórica para deshacer un error fatal que cometen prácticamente todos los gobiernos de turno en Colombia. Han querido inmortalizar el ego y la figura de políticos con logos y eslóganes temporales que al final se borran, se reemplazan, se arrancan y quedan en la confusión del craso olvido político. Dado que este acuerdo empieza a regir un año después del inicio del próximo mandato y que en cualquier momento el Concejo de Bogotá puede volver a tumbarlo, es importante que la iniciativa continúe en la conciencia misma de cada administración.

Bogotá tiene un espectacular escudo de armas nacido en una real cédula expedida en 1548. En él está una poderosa águila rampante, dos granadas de gules y una atractiva bordura que contrasta el color del oro con el azul. Pero no. Ha sido mejor ponerles logos temporales a placas esquineras que cuestan miles de millones. Mejor ponerle un color distinto a la chaqueta de cada administración. Mejor poner el ego, la persona, por encima de la institución y la ciudad.

Mejor hacer campañas para quedar bien, para cimentar la extraña idea de ponerles el apellido de un alcalde a las obras. ¿En qué momento empezamos a hablar del metro de Petro o el de Peñalosa? Tenemos miles de ejemplos de ciudades del mundo que no ponen apellidos ni logos inventados a las obras. ¿O es que la Policía cambia su escudo institucional cada vez que hay un director nuevo?

Lo he dicho en muchas ocasiones. Esto no proviene puramente del capricho de un mandatario, sino de una extraña aceptación de todos gracias a la creencia de que no nos afecta. Pero sí lo hace, y mucho. Los mismos funcionarios no pueden decir nada al respecto por miedo. Si promovemos el cortoplacismo con las marcas de gobierno, fomentaremos la venganza entre administraciones y las ganas de deshacer proyectos (políticas de Estado), porque como niños pequeños dirán: “Es que eso lo empezó él, mejor cambiarlo”. Y esa carencia de continuidad luego la pagaremos todos.

Entonces, felicito al Concejo y les digo a los candidatos, más allá de Bogotá, gane el/la que gane, respeten sus municipios y departamentos, usen el escudo de armas, digan “Alcaldía de…” y “Gobernación de…” para romper con el cortoplacismo y el ego.

@erickbehar

877614

2019-08-25T00:00:35-05:00

column

2019-08-25T04:38:16-05:00

[email protected]

none

El error que no puede volver a cometer Bogotá

46

3533

3579

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado EE

Bailando al ritmo que nos tocan

Alguien excepcional

Mermelada electoral