Por: Columnista invitado

El espectro es de todos

Por: Víctor Muñoz*

En el último reporte oficial de la UIT a diciembre de 2017, Colombia estaba en el puesto 20 de 28 en penetración de banda ancha móvil de América, donde nos superan incluso países como Bolivia y Venezuela. La realidad es que en Colombia en las zonas rurales prácticamente no contamos con conectividad móvil 4G y cerca de diez millones de colombianos acceden únicamente a través de tecnología 2G y 3G. El rezago es evidente y las cifras hablan por sí solas. Pero más importantes que las cifras son los efectos que esta falta de conectividad significa para nuestros compatriotas en estas áreas y las inmensas oportunidades que solucionar este tema tendría en su calidad de vida. 

Por esto es tan importante el proceso de subasta que adelanta el Ministerio de TIC para asignar espectro en bandas bajas después de 25 años.

La ley 1978 de 2019 autorizó al Ministerio de TIC para priorizar el bienestar social y no el recaudo. Por esto, la subasta actual prioriza la exigencia de cobertura en zonas rurales y apartadas del país. Así, la subasta de espectro actual es el programa de conectividad social móvil más grande y ambicioso en toda la historia de Colombia.

La subasta de espectro en las bandas de 700 MHz tiene unas condiciones especiales que no se habían tenido en el pasado. Permisos de uso del espectro radioeléctrico por veinte años, la posibilidad de pagarlos en un período de 17 años con cuotas anuales y un mayor puntaje a los operadores que ofrezcan mayor cobertura en las zonas rurales. En subastas anteriores en Colombia se hacía el 100 % del pago a los 30 días de expedido el permiso para el uso del espectro. Este cambio del modelo tiene como fundamento incentivar la inversión en despliegue de infraestructura para lograr maximizar la cobertura y el beneficio social.

Frente al debate sobre si el precio de reserva se debe publicar o no, hay que recordar que en Colombia hay experiencias en esta materia. Ejemplos de procesos de subastas con precio oculto incluyen el proceso de PSC, que condujo a lo que hoy es Tigo-Une (Ola en su momento), licencias de LMDS, o el proceso de Canal 1. Adicionalmente, de acuerdo con la OCDE, no revelar esta variable puede dinamizar las subastas. Al estar revelando las otras variables, como cantidad de espectro, valor máximo permitido por operador (topes que se mantuvieron intactos para este proceso) y las localidades priorizadas, ésta es una decisión correcta. No olvidemos que hoy un operador tiene permiso temporal de uso del espectro en la banda de 700 MHz, delimitado geográficamente, y que el valor de este permiso fue revelado por el Ministerio TIC, a petición de todos los operadores.

Debemos recordar que esta subasta difiere de las anteriores tanto en su función objetivo como en la relación entre oferta y demanda. Mientras que la función objetivo de procesos anteriores era maximizar el ingreso financiero, la ley 1978 obliga a un modelo que maximice el bienestar social. Esta ley, a su vez, da herramientas importantes como la extensión del período de asignación de un máximo de 10 años a un máximo de 20 años, lo cual permite un grado de ambición, en términos del número de colombianos conectados e inversión, mucho mayor. Por otro lado, el Mintic tomó dos decisiones relevantes que marcan la relación entre oferta y demanda: mantener los topes de espectro por operador y ofertar todo el espectro disponible en las bandas de la subasta. Lo anterior hace que la oferta sea mayor que la demanda en este proceso (diferente a subastas anteriores y de la región), y obliga a buscar herramientas para impulsar la puja. Ambos elementos redundarán en una Colombia más y mejor conectada.

Ahora bien, si la subasta como está diseñada no responde a la estructura actual del mercado en Colombia, se podría utilizar un modelo similar al de Perú y sería posiblemente el de modificar las condiciones. La primera, disminuir la cantidad de espectro a subastar, revisar topes existentes por operador, modificar la forma de pago (que hoy es a 17 años) y volverla a sacar a un año como en el pasado, no sacar las tres bandas en simultánea sino una a la vez, impulsar nuevos entrantes y generar condiciones para ello.

Es urgente conectar a los colombianos, y que por lo tanto no aparezcan dilaciones en el proceso porque los únicos que se afectan con esto son los ciudadanos, especialmente los que se encuentran en las zonas rurales y apartadas sin conectividad. Es urgente la inversión de las Telcos en más infraestructura, incremento de cobertura y mejora en la calidad de las comunicaciones.

“Recordemos siempre que el peor espectro es aquel que no se asigna y no se está usando”.

*Experto en transformación digital - @vicmunro

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