Por: Tatiana Acevedo Guerrero

El Estado soberano (que no fue)

Algunos analistas se preguntan, con sarcasmo, si finalmente los indígenas necesitan o no al Estado. “Para recibir plata sí están listos”, argumentan, señalando que habría una incoherencia que deslegitima de plano sus demandas sociales. Y sin embargo: ¿por qué no?

Después de todo, la idea del Estado con ‘e’ mayúscula, como un ente abstracto, gigante y monolítico, que entra y sale de un territorio, es tremendamente ingenua (si no es que cínica): “Llegó el Estado esta mañana a la hora del desayuno, pero se tuvo que ir por la noche”, parece ser el mensaje. Entre tanto, una mirada al Estado como conjunto de proyectos, entidades y diversas personas regadas a lo largo del país, resultaría más adecuada. Las comunidades indígenas del norte del Cauca, sus cabildos y procesos, están enmarcados por regulaciones estatales. De acá que la propia guerrilla acuse al movimiento de haberse entregado al Gobierno. E igual, no obstante ese reconocimiento del Estado, la comunidad percibe que la estrategia contra guerrillas y narcotráfico no está dando frutos. Y entonces decide tomar el control y probar algo diferente, lo que es apenas lógico tras décadas de estar en la mitad de los enfrentamientos.

Sin embargo, no hay espacios para estrategias distintas. Los analistas del Estado soberano (los del sarcasmo) lo impiden; y se oponen, también, los principales medios de comunicación, así como el Gobierno. La ortodoxia prima. En prensa escrita circuló en distintos tamaños la misma foto con titulares tremendistas. Desde la radio, locutores indignados se preguntaban: “Y estos indios, ¿quién se están creyendo?”. RCN informó que la movilización obedecía a un plan fariano. Y al Gobierno, de quien se esperaba alguna idea, no se le ocurrió otra cosa que volver a lo de los infiltrados, como si comunidades y guerrilleros no vivieran en la misma zona hace décadas, como si en territorios de guerras largas no hubiese siempre reclutamiento, lazos comerciales y familiares entre la población civil y todos los bandos.

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