Por: Mauricio Botero Caicedo

“El estallido del populismo”

El Instituto de Ciencia Política (ICP) ha tenido la acertada idea de invitar, el próximo miércoles 30 de agosto, al lanzamiento en Colombia del libro El estallido del populismo, recopilación de 15 ensayos sobre el populismo coordinado por el politólogo Álvaro Vargas Llosa. Entre los autores de estos ensayos están dos chilenos, Roberto Ampuero y Mauricio Rojas, cuyas diversas obras sobre temas de actualidad política (e.g. Diálogo de conversos) los han colocado como dos de los principales expertos en el tema del populismo a nivel mundial. Ampuero y Rojas van a estar presentes el miércoles 30 en dos eventos organizados por el ICP (para mayor información, se puede entrar a la página web de dicho instituto: www.icpcolombia.org).

Los autores, que incluyen a Yoani Sánchez y Enrique Krauze, al haber sido testigos de primera mano de los riesgos que acarrea el populismo, abordan en esta obra el desastre que acompaña la llegada de este fenómeno y diseccionan sus diferentes formas y máscaras, desde el populismo nacionalista de Trump o Le Pen hasta el radicalismo de izquierda de Podemos. España, pero también Europa y Estados Unidos, se enfrentan en los próximos años a una oleada política que pone en peligro las bases de la democracia liberal que ha llevado al mayor período de bonanza de la historia.

Al contrario de lo que mucha gente cree, el populismo no es un fenómeno reciente, ni tiene necesariamente raíces ideológicas ni de derechas, ni de izquierdas. En Estados Unidos, el populismo viene desde los inicios de la República. ¿Qué define al populismo? No es fácil encontrar una definición que abarque todos los matices del populismo. Para Álvaro Vargas Llosa, “El populismo es ideológicamente elástico, proteico… el eclecticismo, el galimatías ideológico, es consustancial al populismo”. Mauricio Rojas afirma: “El primero de ellos, y el más esencial, es la contraposición maniquea entre pueblo y élite. Construir una visión de la realidad social dicotomizada entre estas dos categorías antagónicas es la operación discursiva clave del populismo. El populismo inventa tanto al pueblo como, por oposición, a la élite, definiendo sus componentes y dándoles determinadas características. El pueblo (‘la gente’, ‘los ciudadanos’, ‘las mayorías sociales’) es puro y representa la verdadera nación, pero vive bajo la dominación y el engaño de ‘los de arriba’, es decir, de la élite (‘el establishment’, ‘los privilegiados’, ‘la oligarquía’, ‘la casta’) que es corrupta y explotadora. En esta dramaturgia, el pueblo es uno y tiene una voluntad esencial única, si bien no siempre la comprende confundido como está por las manipulaciones de la élite”. A su vez, Roberto Ampuero cita a Ugo Pepitone, quien traza de forma más precisa las características del populismo: “Jefe carismático, clientelismo partidario, demagogia popular-patriótica, charlatanería mesiánica, desinterés en las reglas, concentración personal de los poderes del Estado, corrupción cortesana, atención a los más pobres como benevolencia del líder y reparto clientelar”.

Apostilla: Es tal el nivel de descrédito de las altas cortes y del sector de la justicia que me contaban que en reciente reunión se ausentó uno de los participantes. Otro, que permaneció en la sala, comentó desprevenidamente: “No suelo hablar mal de la gente a sus espaldas, pero me temo que la persona que se acaba de retirar es un magistrado”.

 

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