Por: Gustavo Páez Escobar

El “Etcétera” de Harold Alvarado

No he podido entender el sentido exacto que quiso darle Harold Alvarado Tenorio a la palabra Etcétera que como título único le puso a su libro publicado hace poco por la editorial Nopal de Ciudad de México. Se trata de un abultado volumen de 920 páginas, en formato 16 x 21,5 cm, donde incluye una selecta galería fotográfica de famosas figuras de las letras.

El DRAE define el vocablo etcétera como una “expresión para sustituir el resto de una exposición o numeración que se sobrentiende o que no interesa expresar”. Si esto se aplica a la oculta intención del ensayista, podría interpretarse que deja excluidos otros   escritores en los que no tiene mayor interés. Ya existe otro Etcétera en su bibliografía, y es el publicado en 1978. Entre ambas ediciones han corrido 39 años. Quizás algún día aparezca su tercer Etcétera.

Harold Alvarado ha cumplido extensa y fructífera labor en el campo literario. Sus ensayos, crónicas o simples opiniones provocan revuelo y polémica. Dejan motivos para pensar. No habla entre medias tintas y, por el contrario, lo hace de frente, con nitidez y sin temor a revanchas. Su palabra es vigorosa y a veces fustigante. Se le teme y se le respeta. Quienes reciben sus dardos prefieren, por lo general, quedarse callados, para no exponerse a peores efectos. Desde sus propios inicios en la literatura ya se hacían evidentes su certeza intelectual y su carácter de crítico implacable.

Ambos aspectos los ha ejercido con absoluta franqueza y segura convicción de sus ideas. Quizás en ocasiones peca por exceso, y acaso por pasión, pero está convencido de que es preferible el énfasis o el desborde verbal al encubrimiento o la falsía. Tumba ídolos de barro con la misma facilidad con que señala virtudes o facetas dignas de valoración. Muchos escritores lo ignoran y lo aborrecen, pero él continúa adelante, como don Quijote, con sus lanzas tendidas a todos los vientos.      

No son gratuitos los títulos que enriquecen su bagaje culto: doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid, profesor titular de la cátedra de Literaturas de América Latina, creador de la carrera de Letras de la Universidad Nacional de Colombia, director del departamento de Español de Marymount Manhattan de Nueva York, entre otros. Desde 2002 dirige Arquitrave, considerada la mejor revista de poesía del país, y  textos suyos han tenido difusión en revistas, suplementos y periódicos de prestigio. Además, es autor de numerosos libros.

El volumen actual recoge crónicas y ensayos ya publicados en otros medios y que hoy, aunados en este Etcétera, constituyen valioso material de investigación para los amantes  de la creación literaria. Al lado de este libro, y con el mismo enfoque crítico, puede ubicarse el que lleva por título Ajuste de cuentas (2014). Ahora, la mira principal del autor está puesta en culturas foráneas, como la poesía china, la obra de Cavafis, buen número de autores latinoamericanos y algunos europeos. Hay pocos nombres colombianos (y esto sorprenderá a muchos): Vargas Vila, Jorge Isaacs, García Márquez. Y también Bolívar —a quien hay que considerar colombiano—, en artículo de 24 páginas titulado “Bolívar, literatura y política”.

Dijo Óscar Collazos: “Alvarado parece haber viajado por la modernidad —de Baudelaire a Cavafis— enseñando placeres y triunfos, conteniendo subversiones, fijando en la memoria heridas y melancolías, cólera y asco. Y, también, una rara ternura que nace de la perplejidad”.

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