Por: José Roberto Acosta

El euro afloja

Esta semana el euro se descolgó desde 1,43 hasta 1,36 y entró en franca devaluación frente al dólar, con un pronóstico de 1,25. Al fin los mercados entendieron que la solución a la deuda griega tendrá que ser asumida por toda la Eurozona y sólo es cuestión de tiempo para que Alemania y Francia terminen dándose la pela por sus socios comunitarios, despejando los temores sobre la desaparición de la moneda común.

Doña Ángela Merkel dijo que Alemania tiene el Plan B para ayudar a los bancos de su país, en caso del no pago de la deuda pública griega. Esa es la esencia del problema: la banca alemana y la francesa. Nunca la preocupación ha sido por el pueblo griego, sino por los importantes banqueros europeos. Igual, lo que les espera a los griegos es sudor y lágrimas, austeridad para el Viejo Continente, bajo crecimiento y desempleo por largo tiempo.

Se viene entonces el sinceramiento del euro, el cual no justificaba su fortaleza frente al dólar, que definitivamente se siente cómodo con su debilidad. Sólo una mayor devaluación de la divisa europea puede ser el paliativo para el estancamiento de las exportaciones y un motor para bajar los escandalosos índices de desempleo, como el de España, que supera el 20%. Una moneda débil es la única forma de competir con una moneda china devaluada artificialmente que, en conjunto con mano de obra barata, constituye competencia desleal en un comercio global cada vez más tentado hacia el proteccionismo.

Si el dólar no es, ni tampoco el euro, entonces las monedas latinoamericanas y asiáticas de libre flotación constituyen el refugio para capitales especulativos que, ante la debilidad de las acciones y la sensibilidad a la baja de las materias primas, las siguen prefiriendo como inversión, al tiempo que valoran la fortaleza relativa de las finanzas públicas de economías emergentes como la nuestra. Por lo anterior, los TES constituyen la inversión ganadora durante el segundo semestre del año y, sin amenazas de inflación doméstica, guardan atractivo.

Si hasta el momento la revaluación del peso frente al dólar nos había preocupado, ahora viene la fortaleza del peso frente al euro. Una revaluación que arrinconará al ministro que prometió renunciar si nuestro desempleo no bajaba del 10%. Que Analdex nos proteja.

 

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