El ex futbolista Flórez

La enajenación colectiva le llamará, otra vez, “caso aislado”. Pero la razón minoritaria invita a calificarlo como un estado pandémico de violencia. La manera como el futbolista Flórez ha reaccionado contra sus vecinos frente a una crítica burlona por una derrota deportiva en Barranquilla, descargándole su revólver a quien le increpaba, ha puesto al desnudo otra vez que el problema más grave de Colombia es nuestra proclividad violenta, que considera correcto darle muerte al vecino antes que comprenderle.

Los colombianos, educados desde familia y escuela bajo el estropicio de que los no creyentes merecen ir al infierno, hemos creado en todas las esferas sociales pequeños infiernos donde asesinamos diariamente a nuestros próximos por el solo hecho de que afirman, creen, practican, piensan o escriben lo que no les parece correcto a algunos convencidos del valor único y sagrado de su propia fe, llámese religiosa, política o deportiva.

El futbolista Flórez, quien acaba de cambiar la camiseta a rayas rojas de un club deportivo por la de rayas negras del presidio, es nuestra fiel fotografía.

 Bernardo Congote.Bogotá.

Fe de errata

El pasado 1° de julio nuestra invitada a la sección ‘Un chat con’ fue la escritora Ángela Bercerra, a quien le preguntamos qué opinaba de Corín Tellado. Becerra respondió: “Lo mismo que Vargas Llosa: fue un fenómeno sociológico y cultural, cuyas obras hicieron soñar a millones”. Por un error involuntario, en la versión publicada, aparece “lo mismo que de Vargas Llosa: fue un fenómeno…”.  Ofrecemos excusas a nuestros lectores y a la entrevistada por la equivocación.

Del superintendente

“Con relación al artículo publicado en la edición del diario El Espectador del 28 de junio de 2009, titulado “Gobierno promoverá delación. Competencia desleal, bajo la lupa oficial”, se informa que el anotado título no guarda la debida correspondencia con el contenido de la publicación.

En efecto, es importante precisar que la disciplina de la competencia desleal se aplica frente a los casos en los que una persona afectada con el comportamiento contrario a la lealtad comercial de un competidor, interpone una demanda ante el Juez Civil del Circuito competente (o la Superintendencia de Industria y Comercio por expresa previsión legal). Se trata de una acción que se dirime en ejercicio de funciones jurisdiccionales y con un marcado interés particular del demandante.

El tema de la libre competencia, que constituye el objeto de la recientemente aprobada ley y que constituyó el tema del artículo de prensa, se relaciona más bien con la defensa de la competencia como derecho colectivo. Para la protección del mismo la Superintendencia cuenta con precisas facultades como autoridad administrativa y, a partir de la sanción del proyecto de ley a que se refiere el artículo, las podrá ejercer respecto de todos los mercados.

Es así como el marco legal de la competencia desleal permanece inalterado, estando constituido principalmente por la Ley 256 de 1996”.

 Gustavo Valbuena Quiñones. Superintendente de Industria y Comercio.

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