Por: Enrique Aparicio

El exotismo de Indonesia

La llegada a Yakarta, en la isla de Java, me sorprendió.  Desde el momento que abrieron la puerta del avión una bocanada de aire húmedo y caliente con olor a lluvia reciente me avisó que estábamos en la capital de Indonesia.  De ahí conectamos para llegar a la segunda ciudad más importante, Yogyakarta, cuyo exotismo y sus historias sobre sus regentes, los sultanes, dejan en nuestra imaginación una sed insaciable para ver más, para aprender.

-Señor, su baño está listo -le comentó un servidor al Sultán quien vivía en el palacio de la ciudad Yogyakarta.  La dinastía ya seguía los preceptos de la religión musulmana.  Hasta ahora Indonesia ha permanecido fiel a la religión del profeta Mahoma.

Pero volviendo al baño del Sultán, es sabido que tenía escogidas unas 40 damas  que venían a disfrutar del piscinazo mientras él, desde un pequeño cuarto estratégicamente situado, podía observarlas y elegir quién sería su próxima conquista.

Sin embargo, para no resbalarnos del objetivo de la nota, quiero hablar sobre un maravilloso templo budista construido hace más de mil años, alrededor del 790 d.C.  Su nombre suena extraño a nuestros oídos: Borobudur, con más de 100 metros de altura, se necesitaron más de 1.600.000 bloques de piedra de lava para su construcción.  Según algunos historiadores el templo fue abandonado en el siglo XII.   Se trata de una construcción fácilmente identificable por las estupas, que son como unas enormes campanas de piedra.  Tiene alrededor de 70.  Lo maravilloso de Borobudur es que muestra claramente el grado de civilización que se había desarrollado más allá de la Europa de ese momento.

Al ir subiendo hacia su cumbre se pasa del nivel “terrenal” (la base del templo) al mundo “espiritual”.  Al recorrer los pasillos los bajo relieves nos relatan la vida de Siddhartha Gautama, Buda, desde antes de su nacimiento hasta que alcanzó la iluminación.  También se ven una gran cantidad de nichos que protegen figuras de Buda.

Pero para que hoy podamos disfrutar de este importante legado cultural, el monumento budista más grande del mundo, se han llevado a cabo dos grandes restauraciones después de que en 1814 Thomas Raffles, un inglés de gran inteligencia y fascinado por Indonesia, donde fue gobernador, ordenara quitar la vegetación que lo había cubierto y que se iniciaran los trabajos de arqueología.  Casi un siglo después, de 1907 a 1911 hubo otros esfuerzos de recuperación importantes al mando del holandés Theo van Erp.  Al paso del tiempo la colina sobre la que se asienta el templo se estaba erosionando, provocando que los cimientos se debilitaran.  También los relieves se estaban deteriorando por acción de la lluvia.  Entre 1975 y 1983 el gobierno indonesio y la UNESCO financiaron una nueva restauración para salvarlo para futuras generaciones.  Posteriormente hubo un trabajo de limpieza importante dado que el templo quedó cubierto por cenizas después de la erupción de la “Montaña de Fuego” en 2010.

Pero este país ofrece una reunión variopinta de innumerables sitios que hay que visitar. 

Cambiando de geografía y de religión dentro del mismo país, nos dirigimos a la vecina isla de Bali, un lugar muy especial donde se profesa el hinduismo.  Los templos y sus dioses son una extensión viva de su cultura.

Indonesia es un país donde la religión predominante desde hace siglos es el Islam, sin embargo acoge al monumento budista más importante del mundo y se convive en armonía también con el hinduismo, el catolicismo y el protestantismo.

El You Tube reúne en forma corta los temas mencionados aquí.  A saber: el palacio del Sultán, el templo Borobudur y la isla de Bali.

Que tenga un domingo amable.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Enrique Aparicio