El exterminio por sed de los wayuus

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Todo el discurso sobre la defensa del ambiente en Colombia se estrella contra realidades en La Guajira, donde un pueblo milenario como los wayuus, experto en sobrevivir con muy poca agua, se opone a que la empresa multinacional Carbones del Cerrejón desvíe el arroyo Bruno, que nace en los Montes de Oca y es afluente del río Ranchería en la Media Guajira, porque está acabando con los escasos bosques secos que sobreviven entre los municipios de Albania y Maicao, con la pesca y el agua para sus rebaños de cabras y ovejas, de los que derivan su alimento. El arroyo es el afloramiento de un importante acuífero que Carbones del Cerrejón está secando para dar paso a la extracción de un filón de carbón que quiere explotar antes de que venza su concesión.

En 2016 Corpoguajira, sin consultar con las comunidades afectadas, otorgó a Carbones del Cerrejón el permiso para desviar el arroyo y hacer otro artificial, por el que no corre el agua, y tuvo que ser la Corte Constitucional la que ordenara la suspensión de las obras de desvío, mediante la sentencia 698 de 2017, ostensiblemente incumplida por la empresa. Sin importar el pronunciamiento de la Corte, la empresa construyó un tapón para secar el arroyo y el agua dejó de correr por él, con la consecuente muerte de árboles y biodiversidad, así como la crisis de abastecimiento para 34 comunidades wayuus y algunas afrodescendientes que dependen del arroyo para vivir. Esta crisis del agua se suma al prolongado verano atípico de La Guajira, pues la escasa lluvia dejó de caer durante cuatro años, agravando la crisis alimentaria y de desnutrición infantil que ha soportado el pueblo wayuu.

 

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