Por: Ramiro Bejarano Guzmán

El falso ángel de Santos

Así Angelino Garzón cante victoria, por la acorralada en la que dejó al presidente Santos y al Gobierno, con su explicación de que como no es empleado público no lo pueden echar, y que por eso puede irse para su casa llevándose debajo del brazo el cargo de vicepresidente, ha quedado atrapado en su oportunista afirmación.

En efecto, Angelino quiere que el país entero crea que él fue compañero de fórmula presidencial de Juan Manuel Santos, candidato del partido de la U, pero que eso no lo convirtió en militante de esa colectividad. Tal solución no sólo es un imposible político y jurídico, sino ético.

Pero ¿por qué a Angelino, que de bobo no tiene un pelo, se le ha ocurrido sostener el disparate de que desde 1994 no milita en ningún partido, no obstante que en 2010 fue candidato vicepresidencial por la U y fue elegido por nueve millones de votos? El problema no es de memoria, sino marrullería, en lo que es experto el locuaz exsindicalista.

Ahora que se presentó el problema que le sirvió en bandeja el Gobierno a Angelino, defendiendo la inmensa tontería de sostener que con 190 mil pesos sí se puede mercar, el vicepresidente sintió que no es bienvenido en medio de tanto neoliberal y oligarca –como él seguramente llama a los técnicos–, y que por eso y por otras indelicadezas, tarde o temprano tendrá que irse, o, en el peor de los casos, aspirar solito a la presidencia de la República, para lo cual ya tiene constituido un partido con oscuros personajes y lagartos, llamado “Centro Independiente”.

Cuando llegue el día en el que se disuelva el vínculo Santos-Garzón –lo cual puede ocurrir pronto o en unos meses, pero sucederá–, el vicepresidente se encontrará con que está militando en el partido de la U, y en esas condiciones no podrá trastearse para “Centro Independiente”, porque incurriría en la temida doble militancia, que lo pondría por fuera del juego político.

Juan Lozano, el presidente del partido de la U, quien de tanto andar en el ambiente ya aprendió a moverse en las procelosas aguas de la manzanilla politiquera, con razón desmintió a Angelino y le recordó que pertenece a su mismo partido, donde “nos sentimos orgullosos de él y de Juan Manuel Santos”. La estrategia es clarísima: Garzón a bajarse del barco, porque ya ve venir que el tema social también muy pronto sacudirá la popularidad del Gobierno, y Lozano a no dejarlo.

Mientras Angelino siga perteneciendo al partido de la U, no habrá peligro de que pueda armar toldo aparte y conspirar de frente contra el Gobierno al que no le es el del todo leal, como lo demostró en el más reciente episodio, así ahora ande inflado diciendo que ha convenido con el Presidente restablecer los “circuitos rotos”.

La cosa no puede quedar solamente en que Angelino anuncie que en lo sucesivo los ministros tendrán que informarlo de todo, como lo sostuvo en la confusa rueda de prensa de esta semana, con lo cual pretende arrodillar al Gobierno. Tampoco se puede reducir a que en un comunicado de prensa sostenga la mentira de que no es militante del partido de la U, que fue el que ganó los elecciones que lo hicieron vicepresidente. No, el tema es más hondo.

Si Angelino no quiere pertenecer a la U que lo eligió, el camino no es lavarse las manos con un comunicado de prensa baboso, sino que renuncie a esa colectividad desde ya. Lo que sí no puede ocurrir es que el vicepresidente sea tan avivato de quedarse en el Gobierno, sin retirarse oficialmente de la U, para luego liderar de frente el partido “Centro Independiente” que se está alimentado de la burocracia vicepresidencial. Amanecerá y veremos.

Adenda. Hace bien la Universidad Javeriana en convocar para el 6 de octubre de 6:00 a 8:00 p.m, en la carrera 4 No 39 – 00, Edificio Fernando Barón, a un merecido homenaje en honor del inmolado magistrado Carlos Horacio Urán, asesinado en el Palacio de Justicia por fuerzas oscuras el 7 de noviembre de 1985.

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