Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

El Festival es algo más que cultura

AL DESCRIBIR EL FESTIVAL IBEROAmericano de Teatro vemos que abarca muchas cosas: es cultura y a su vez es una empresa económica cultural que sirve como un instrumento para el entretenimiento, la tranquilidad y la paz de los bogotanos y de los colombianos.

Así que más que hablar de la calidad de la programación —que ha sido impecable para todos los gustos, edades y presupuestos— es importante tomar este Festival como un ejemplo de cómo la cultura es una industria y una forma de entretenimiento que tiene que empezar a tomarse más en serio, no sólo asignándole recursos, sino reconociéndola como actividad económica que aporta al PIB. Por ello es necesario crear estrategias que le permitan ser parte de las políticas económicas de nuestro país con incentivos necesarios para su promoción. Lamentablemente la creatividad colombiana y la cultura se han dejado como un asunto de menor importancia.

A pesar de ser una actividad económica, generalmente no vemos sino el producto final de los espectáculos en los teatros y salas, pero es mucha la actividad directa e indirecta que se da detrás de los escenarios; se genera en efecto empleo para miles de personas en cuanto a logística, actores, personal para ventas de boletas, entre otros, y recursos del sector de turismo por los tiquetes, hoteles, carga, montaje y comidas. Igualmente, el Festival a través de VIA (Ventana Internacional de las Artes) realiza junto a la Cámara de Comercio una rueda de negocios para venta y compra de productos del sector nacional y extranjero. El sector finalmente activa y reactiva numerosos sectores muchas veces ajenos a la actividad misma del teatro. Y, además, existen intangibles como la buena imagen para la ciudad y el país de los extranjeros que la visitan y el entretenimiento de los ciudadanos.

Y es que el Festival, y otros eventos similares como es el Festival de Música de Cartagena, cumplen adicionalmente una función social con programas para toda la comunidad en los que el Estado y la empresa privada invierten, aunque deberían invertir más. Debo reconocer la importancia del aporte de la Alcaldía de Bogotá en este evento que contribuye no sólo a los espectáculos de sala, sino a los espectáculos gratuitos en parques y centros comerciales y a la programación en la Ciudad Teatro, este año en Compensar, que también como caja de compensación acerca la cultura a la gente y brinda entretenimiento. Estaría casi en lo cierto al afirmar que la delincuencia en los años y días en que se realiza el Festival disminuyen. Finalmente, está toda la ciudadanía viviendo el teatro.

La empresa privada igualmente contribuye con patrocinios para que estos eventos sean posibles. Pero es importante, y nuevamente insisto en ello, que se otorguen más incentivos tributarios a la empresa privada que aporta o dona o patrocina estos eventos (Ley de mecenazgo, por ejemplo), pero igualmente sería importante buscar mecanismos en los que se constituya un Fondo Nacional de las Artes de carácter mixto.

El Festival ha cumplido, y Ana Marta y su gente le han cumplido a Fanny con su legado.

 

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