Conversatorio de Colombia 2020

hace 4 horas
Por: Mario Morales

El fin de los partidos

QUIZÁS NO SEAN PROBLEMAS DE derechas o de izquierdas o de liberales vs. conservadores, o de uribistas disueltos (¿o debería decir disolutos?) ante opositores.

Hoy el país está dividido entre cortoplacistas e historicistas. Los primeros justifican lo que pasa según su utilidad inmediata sin reparar en los efectos. Apoyan la extradición sin miramientos, no se lamentan del fracaso de la Ley de Justicia y Paz o de eventuales diálogos (dejan eso  a otras generaciones). Creen que el acuerdo humanitario y los despejes son antes que nada  pérdida de tiempo.

Los segundos creen en el efecto mariposa, en las consecuencias a largo plazo por los errores presentes. Que en la vida todo se paga. Los que viven de la coyuntura piensan que una segunda reelección y otra reforma constitucional resuelven el problema de una vez. (Otro articulito y dos millones de firmitas).

Los futuristas anticipan que no habrá suficiente sacol (o suficientes babas, según el proponente) para pegar al país si se sigue desinstitucionalizando. Los inmediatistas quieren soluciones de choque, por eso les encantan los atajos, (sistemas de transporte liviano, reformas tributarias, prioridad a biocombustibles), su símbolo es la palma africana.

Los historicistas piensan a partir de planes quinquenales, (deliran por el Metro y lideran causas para evitar la crisis mundial de alimentos o el calentamiento global).

Para los primeros, estamos en “El fin de la  historia”, como lo predijo Fukuyama, el pensador de culto de los asesores del Gobierno. Para los segundos, asistimos al nacimiento de una nación, como lo relató Griffith en el cine. El dilema es pues seguir saltando matones o decidirnos a entrar en la historia.

www.mariomorales.info

 

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