El Foro Económico Mundial y el coronavirus

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En la referencia que cito al final*, Saadia Zahidi, directora gerente del Foro, nos menciona que el coronavirus ha hecho que pasen a ser una preocupación menor algunos riesgos globales muy conocidos, al mismo tiempo que nos ha introducido un nuevo conjunto de incertidumbres.

En enero pasado, nos informa la citada directora, les solicitaron a los 350 líderes empresariales reunidos identificar los mayores riesgos para la próxima década, el cambio climático ocupó un lugar destacado de la lista. Figuraron, luego, el temor a una recesión global prolongada, los cambios al comercio globalizado culpa de los nacionalismos, en favor del comercio administrado con reciprocidad entre unos pocos países.

Las incertidumbres sobre el brote actual del virus y sus nuevas olas en el futuro nos llevan a temer una recesión económica con efecto dominó sobre las cadenas de suministro del comercio global actual, con quiebras de numerosas empresas e insolvencias de los gobiernos y con el movimiento de personas y mercancías tanto legales como ilegales a través de las fronteras.

Estamos en aguas desconocidas cuando consideramos lo que podría significar una ola de quiebras de empresas con la pérdida de sus empleos y con la pobreza y miseria como caldo de cultivo del populismo que desemboca en la elección de gobiernos antidemocráticos. Dentro de un año, ojalá no veamos sobrevivir solo a las empresas más grandes y desaparecer a muchos de los jugadores pequeños y medianos. Ojalá no terminemos en Colombia eligiendo un dictadorzuelo tropical en 2022, por culpa del coronavirus.

La mayoría de las economías en desarrollo no pueden tomar las medidas financieras vitales y necesarias para sobrevivir durante tiempos difíciles. Por ejemplo, con los pagos directos de los gobiernos a los trabajadores sin empleo, con los préstamos respaldos por el Estado para las grandes industrias. Como resultado, varios mercados emergentes enfrentan hoy la posibilidad de una gran crisis de deuda. En Colombia ya estamos a las puertas de una de estas crisis.

La pandemia podría empujar a 500 millones de personas adicionales a la pobreza en todo el mundo, la mayoría de ellas en los países en vía de desarrollo y mercados emergentes. Pero la pobreza también podría afectar algunas economías desarrolladas, ya que hay muchos países donde los hogares más vulnerables no reciben apoyo suficiente para evitar el hambre.

En países de Asia y Europa ya comienzan a emerger los cambios estructurales permanentes provocados por el impacto de la pandemia. Ya hay signos de cambios en apariencia permanentes en el comportamiento de los consumidores. De nuevo, mi conclusión. En Colombia tenemos que empezar a repensar que ya no tenemos los dólares suficientes derivados de las exportaciones del petróleo para continuar importando alimentos por 14 millones de toneladas de los 39 millones que consumimos. Que los textiles, las confecciones y la marroquinería las debemos fabricar en Colombia para asegurarnos la paz social derivada del empleo digno, a pesar de que resulten ser algo más costosas que importarlas de países con competencias ilegales, con monedas devaluadas o con salarios de hambre.

* Digitar por Google: Plataforma de Acción COVID del Foro Económico Mundial.

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