Por: Columnista invitado

El fracaso del embate contra el Sistema Interamericano de Derechos Humanos

Por Catalina Martínez Coral

La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se organizó en Colombia será histórica por la profunda derrota diplomática que tuvo el Estado colombiano y por haber soportado el embate de los gobiernos que querían desestabilizar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. La celebración de los 60 años de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se vio fortalecida por la disposición de la mayoría de los Estados a mantener su carácter técnico e independiente.

La decisión más positiva del encuentro fue la disposición de la mayoría de los Estados de proteger las instituciones que salvaguardan los derechos humanos en la región, pese a que Colombia había presentado un candidato a la CIDH sin ninguna credencial en la materia, que, de haber sido elegido, habría representado un debilitamiento del sistema que protege los derechos de todas las personas en el continente. Así, en la crucial elección para las vacantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, contrario a la tradición, el candidato del país anfitrión no salió elegido, fue derrotado por las candidatas de Jamaica, Panamá y Perú y el candidato de Guatemala, para una composición histórica de cinco mujeres y dos hombres, la mayoría con una enorme trayectoria de defensa de los derechos humanos. Por otro lado, la terna para la Secretaría de la Comisión Interamericana de Mujeres quedó integrada por expertas en la defensa de los derechos de las mujeres, excluyendo a la candidata de Colombia, reconocida por sus posturas en contra de los derechos reproductivos.

La Asamblea General significó un terrible fracaso diplomático para los países que promueven una ola fundamentalista en la región y particularmente para los cinco países -Colombia, Argentina, Brasil, Paraguay y Estados Unidos- que tenían la intención de reformar el sistema interamericano para limitar su alcance en la protección de los derechos humanos en el continente.

El papel de las organizaciones sociales fue fundamental para el logro de los resultados mencionados, pese al intento del gobierno colombiano de limitar su participación en los espacios de la Asamblea. Rotundo desplante a la sociedad civil: no hubo ningún alto representante del gobierno colombiano en la sesión de diálogo con las organizaciones; y, no siendo poco, se dispusieron 70 sillas para casi 1.600 asistentes acreditados de la sociedad civil, prohibiéndose el ingreso al recinto en donde se celebraba la Asamblea a representantes de organizaciones que se habían acreditado debidamente, dispuesto su tiempo y sus recursos para desplazarse desde diferentes lugares del continente a Medellín.

El sistema de protección de derechos humanos está a salvo. El trabajo de las organizaciones sociales y de la mayoría de los Estados permitió que las instituciones creadas para garantizar los derechos humanos en la región salieran de la Asamblea con un claro mandato por la igualdad y la protección de los principios democráticos.

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