Por: Iván Mejía Álvarez
Hablemos claro

El fútbol de hoy

Los fríos números dicen que 69 de los 158 goles que se ha marcado en la Copa del Mundo de Rusia han sido por la vía de la pelota quieta. Un 43,7 % lo cual no es un dato desdeñable, un poco menos de la mitad.

En Suráfrica 2010 y Brasil 2014 se exaltaba el triunfo de un equipo del modelo “posesión” de pelota. Tanto España como Alemania abrevaron en la creencia de tener el balón como recurso activo para conseguir resultados, encadenando largas secuencias de pases y llevando el control de los partidos mediante el manejo de la pelota. En Rusia, el fracaso de los equipos que tuvieron los más altos índices de posesión, España-Argentina-Alemania, indica claramente que el modelo evolucionó y que hoy es más importante la búsqueda del espacio, el juego de las transiciones, que el tener la pelota y moverla de un lado a otro sin crear conceptos de amplitud, profundidad y generación.

Suena curioso que quienes pregonaron haberse fundamentado en las largas secuencias de pases propiciadas por el juego del Barcelona, Bayern Múnich y Manchester City, que han tenido a Pep Guardiola como máximo cultor, terminaron yéndose rápido a casa y dejando claro que la posesión depende mucho de quién la ejecute. No es tener la pelota por tenerla, es saber aprovechar los resquicios que deja el rival en la búsqueda de la recuperación para encontrar los orificios por donde se puede atacar.

A Fernando Hierro le dio en España, en el último partido ante Rusia, un ataque de “madriditis aguda” y abdicó de Iniesta para entregarle la conducción de la selección roja a Isco, quien fue un alma a la deriva que no tuvo identidad, personalidad y talento para llevar a su equipo a buen puerto, confundido en sus maniobras personales lejanas del área de influencia, las 18 enemigas, dejándose llevar de florituras innecesarias. Una cosa es con guitarra, otra con violín, y así quedó claro en el estéril dominio español de más de 500 pases y escasas dos pelotas de gol. Fue tenencia de bola, nada más.

Contra el dominio de los partidos mediante la pelota en su poder, las buenas selecciones encontraron en la pelota parada el refugio a las difíciles situaciones que se encuentran en los partidos jugados a gran ritmo y con veloces transiciones. Ese 43,7 % de goles con balón estático reflejan el trabajo de auténticos técnicos que preparan y leen los partidos, tras auscultar a los enemigos y encontrarles los puntos flacos, y saben que en partidos parejos se saca ventaja con un gol en pelota quieta.

Francia, hoy en la final, ganó y resolvió contra Uruguay con balón de costado y remate de Varane, y a Bélgica, en el gran duelo del Mundial, le batió mediante Umtiti a cobro de tiro de esquina.

El Mundial de las trancisiones y el balón parado, nuevo modelo del fútbol.

 

 

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