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hace 3 horas
Por: Luis Carlos Vélez

El fútbol decidió las elecciones

Escoger y votar por un candidato no necesariamente es el resultado de un análisis juicioso por parte de los votantes.

En la mayoría de los casos, se trata de una determinación en que las emociones cumplen un papel significativo. A uno le gusta o no le gusta un candidato y por lo tanto vota o no vota por él.

Cuando llega el momento de explicar por qué el resultado de las elecciones, la mayoría de los académicos y periodistas nos concentramos en el análisis del escenario político, de la calidad de las campañas y de las propuestas de los protagonistas, sin embargo, se nos olvida pasarle revista al sentido anímico. Y en estas elecciones, en que el resultado fue tan cerrado, el sentimiento tiene una gran relevancia.

Un estudio de la Universidad de Stanford y de la Universidad de Loyola, en Estados Unidos, llamado “Eventos irrelevantes afectan a los votantes”, asegura que existe una importante correlación entre los resultados de una elección reñida y el desempeño del equipo deportivo local. Sostiene que si el cuadro de casa gana, la gente tiene la tendencia a favorecer con su voto al candidato que busca la reelección, ya que debido a la victoria de su escuadra, el votante ve el panorama actual con positivismo y, por lo tanto, a respaldar una continuidad.

Miremos los números. Según el documento, si se trata de la victoria de un equipo representativo de la región, como la escuadra del Estado, y no el de una de las universidades de la zona, el candidato que aspira a un segundo período puede incluso tener un aumento en su votación del 3,35%.

Eso fue precisamente lo que vimos en estas elecciones. Ante unos resultados cerrados en la primera vuelta, que dejaron a Santos y Zuluaga disputándose la Presidencia en una segunda ronda, la emoción cumplió un papel determinante. Una emoción que en un país futbolero como el nuestro levantó los ánimos del electorado tras la contundente victoria de nuestra selección frente a Grecia y sembró el optimismo, algo que terminó favoreciendo a Santos.
Así las cosas, queda claro que en Colombia prevalecen las entrañas sobre la razón. No lo digo sólo por la apretada victoria del presidente Santos, sino también por la gran cantidad de votos que recibió el dúo Zuluaga-Uribe y, por supuesto, la existencia de esta guerra sin fin que esperamos algún día se acabe.
 

* Luis Carlos Vélez

 

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