Por: Antonio Casale

El fútbol poco cambia

Hay quienes no medimos el tiempo en horas, días, meses, años, lustros o décadas. Hay quienes dividimos los acontecimientos de nuestras vidas entre mundiales.

Así, mi hija Daniela no va a cumplir 20 años sino que llegó a cinco Mundiales, yo trabajo en lo que me gusta hace cuatro Copas del Mundo y estoy a seis de jubilarme si la ley no cambia. Pero los dos cambiamos constantemente.

El fútbol, en cambio, es el mismo desde que tengo uso de razón. En el 82 se decía que la selección italiana campeona era tacaña, fiel a su estilo ultradefensivo, gestora histórica del catenaccio. Lo cierto es que más allá de gustos, la velocidad demoledora con que ese equipo pasaba de defensa a ataque gracias a los certeros pases de Bruno Conti y la efectividad goleadora de Paolo Rossi también tenía su belleza, con el añadido de haber terminado con el título de campeón para la historia. Sin embargo, el siempre inconforme mundo del balón se lamentaba porque ese lírico Brasil de Zico, Sócrates y compañía se había quedado, pese a su exquisitez, sin levantar la copa de la Fifa.

Lo propio sucedió con la resultadista Argentina del 86, matizada por la magia de Maradona. La Alemania del 90, el Brasil del 94 y 2002, la Italia de 2006 y la misma España de 2010 fueron campeones que tuvieron algo en común. Recibieron pocos goles, fueron sólidos en defensa, equilibrados en la mitad y contaron con el elemento diferenciador en ataque de algunos de sus jugadores.

No podemos esperar nada distinto de Brasil 2014. La Copa del Mundo se irá a la casa del que mejor se defienda y al tiempo encuentre en sus mejores hombres la capacidad de definir en instantes definitivos.

Yo, que tengo ya casi diez mundiales de edad, cuando me miro al espejo noto que he cambiado y cambiaré, pero el fútbol no. El mundo de la pelota es y seguirá siendo, como la clave del éxito en la vida cotidiana, para los equipos que mejor logren mezclar el orden y la disciplina colectiva con la magia y el sabor individual. Eso lo han sabido interpretar Brasil y Argentina, quienes han conformado verdaderos equipos de fútbol que no dependen únicamente de Neymar y Messi, respectivamente. Son mis favoritos, sin descontar a Alemania e Italia, los mismos desde hace 19 Mundiales.

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