El futuro de la Séptima

En relación con su editorial ‘El septimazo lento y asfixiante’, como bogotano de nacimiento y como arquitecto de profesión dedicado al patrimonio cultural, quisiera hacer las siguientes reflexiones:

1. La Séptima fue el Camino de la Sal y eje de comunicación de los amerindios del Zipa y el Zaque desde varias centurias antes de 1492.

2. Se convirtió en Calle Real de Santafé y punto de origen del Camino Real hacia la ciudad de Tunja y todo el norte del Nuevo Reino de la Nueva Granada, luego Virreinato.

3. A partir del cambio de poderes, en el siglo XIX, la Séptima consolidó su representatividad urbana y social; lo que fue Camino Real se convirtió en el eje de crecimiento de la ciudad hacia el norte; sobre su recorrido surgió el primer barrio bogotano, Chapinero, y a partir de este evento, la colonización con las quintas de veraneo de la familias pudientes. Hacia el sur, la ciudad creció, de igual manera, hasta San Cristóbal.

4. Durante el siglo XX, como Carrera Séptima y Carretera del Norte, fue el escenario de muchos de los acontecimientos más importantes de la historia de Colombia, y entrado el siglo XXI se ha demostrado que es la vía más representativa para las manifestaciones multitudinarias como la del 4 de febrero pasado.

La propuesta de convertirla en Troncal de Transmilenio, desde la calle 27,  borraría de un tajo buena parte de la memoria urbana de Bogotá (amerindia, colonial, republicana, siglos XX y XXI) y haría desaparecer el espacio público que, junto con la Plaza de Bolívar, constituyen parte esencial de la nacionalidad colombiana.

A pesar de que no voté por Samuel Moreno, aplaudí con alegría su decisión de no permitir la Troncal de la Carrera Séptima. Y como dice, “ya que se hicieron los estudios sobre su factibilidad”, ¿qué tal si esos estudios sirven para renovarla y adecuarla para reafirmar su importancia como espacio emblemático de la capital colombiana y lugar de referencia de todos los colombianos con el objetivo de que verdaderamente cumpla ese papel: una vía parque o paseo urbano —alameda que se decía antes— como las hay en muchas otras ciudades, sin que necesariamente se elimine la circulación de un servicio masivo de transporte, pero que éste sea de nulo impacto ambiental, de velocidad media y subsumido sobre el nivel general de la vía?

La Troncal de la Carrera Séptima entre la calle 27 y la 63, aproximadamente, sería un gasto inútil porque estaría, en promedio, a cuatro cuadras de la Troncal Caracas. La necesidad de una troncal por la Séptima tiene todo el sentido desde la calle 72, cuando ya existen unas diez cuadras entre ellas y la Caracas y a ésta se podría conectar precisamente por la calle 72.

Por su valor como espacio urbano de trayectoria histórica y de inmensa representatividad dentro de la comunidad colombiana, la Carrera Séptima debería ser propuesta como Bien de Interés Cultural de carácter Nacional.

 Jorge Enrique Caballero Leguizamón. Bogotá.

Legionaria

Es de mucho orgullo para los Colombianos contar con Íngrid como Legionaria (Titular de El Espectador, julio 15, 2008), y embajadora del infierno que todos hemos vivido debido a un puñado de narcoterroristas mal llamados “Fuerzas Revolucionaria”, Farc. Una persona tan brillante como Íngrid con imagen de Juana de Arco en la república de la libertad, igualdad y fraternidad podrá sin duda ser la persona que cambie la maltrecha imagen de nuestra Patria en el mundo entero y, especialmente, en el país que actualmente la acoge con grandes honores. O ¿por qué no como colombiana, desde los estrados políticos del Senado o la Asamblea de La República Francesa, donde sin duda como ciudadana de ese país podrá ayudar más a las causas de los menos favorecidos del mundo entero?

 Roberto Wills Obregón. Bogotá. 

Buscar columnista