Por: Salomón Kalmanovitz

El futuro del dólar (y del peso)

LA MONEDA DE UN PAÍS REFLEJA, antes que nada, su poderío económico y su estabilidad política. Después vienen los determinantes fundamentales: la política monetaria, la productividad, el ahorro y la inversión, cada una afecta el valor de la moneda.

La emisión excesiva devalúa la moneda y unas tasas de interés altas hacen lo contrario, pero una productividad creciendo más en un país que en otros puede generarle una ganancia de comercio y endurecer su moneda. Un país que consume más de su ingreso requerirá de capital extranjero para financiar sus excesos que bien puede reversar en cualquier momento; su déficit de cuenta corriente entrega una señal de riesgo e induce a que su moneda pierda valor.

El dólar estadounidense se ha debilitado en los dos últimos años obedeciendo a todos los factores enumerados: su poderío está siendo cuestionado en el Medio Oriente y el crecimiento de Asia le compite por recursos; su política monetaria ha sido muy laxa; su productividad y capacidad innovativa son los únicos elementos que juegan a favor de su moneda pero obviamente no son los más importantes; por último, Estados Unidos es un país que gasta muy por encima de su ingreso y tiene un déficit en cuenta corriente enorme (5% del PIB) que se financia con el resto del mundo.

El peso colombiano pasa por una coyuntura distinta: se ha fortalecido su estado y ha derrotado política y militarmente a la insurgencia que lo asediaba, provocando un retorno de capitales y una afluencia de capital extranjero destinado a explotar sus recursos naturales pero también a su interesante mercado interior; su política monetaria se endureció a tiempo, cuando la economía comenzaba a recalentarse; su productividad está aumentando con la inversión en nueva maquinaria y equipo, que ocupó el año pasado un récord histórico de 28% del PIB; la estrella negra es que gasta más de lo que gana y sus casi 4 puntos del PIB de déficit en cuenta corriente deben ser financiados externamente.

El tema del déficit externo y su relación con la tasa de cambio ha sido analizado por The Economist recientemente. Durante varios años se facilitó que especuladores se endeudaran en yenes a 0% de interés y adquirieran títulos de países que pagaban altas tasas para financiar sus déficit, como Islandia, Nueva Zelandia, África del Sur, Turquía y Colombia, entre otros. A éste se le llama el carry trade (transacciones apalancadas con crédito) e impedía que esas divisas se devaluaran. Tal práctica se ha venido agotando por el colapso del crédito de alto riesgo en Estados Unidos, con lo cual las monedas de esos países (todavía no es claro con Colombia) se han devaluado rápidamente.

Con el recrudecimiento de la inflación en Estados Unidos (5% anual a junio), la Reserva Federal está muy presionada a elevar sus tasas de interés, con lo cual los mercados están anticipando una revaluación del dólar. La percepción de una recesión ahondándose en el mundo, por otra parte, y algún asomo de estabilidad en el Medio Oriente, han detenido el alza del petróleo y con ello se ha fortalecido también el dólar. Todos los precios de las materias primas obtuvieron algún descenso en lo que va corrido del mes de julio.

Acá el Banco de la República ha introducido volatilidad en el mercado cambiario al remover todas sus intervenciones, suspendiendo también la compra diaria de 20 millones de dólares. Si el peso algo se ha devaluado últimamente es a pesar de sus políticas.

* Decano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

 

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