Por: Ernesto Yamhure

El General Padilla

Conocí al general Freddy Padilla De León, cuando era Jefe de Estado Mayor Conjunto. Me impactó su sensatez, su capacidad para comprender la situación de orden público, el profundo conocimiento que tiene del proceder de los terroristas y, sobre todo, su infinito amor por la patria. 

Desde hace más de un año, cuando fue designado como Comandante General de las Fuerzas Militares, el país cuenta con el mejor de los mejores al frente de nuestra guerra contra el terrorismo, el narcotráfico y el delito en general.

Los militares siempre han sido merecedores de mi más grande admiración por su vocación de servicio. Son hombres y mujeres que, sin cálculo ni prevención, entregan sus vidas, privacidad y ambiciones a la construcción de un mejor futuro para todos. La ira me embarga cuando oigo comentarios despectivos respecto de su oficio y, mucho más, cuando se registran acciones miserables por parte de algunas organizaciones sociales cuyo objetivo primordial consiste en destrozar su honor.

Ahora que se acerca el fin de año, los medios de comunicación hacen copiosas listas de los personajes más relevantes. Pues bien, no me quedo atrás y el mío es aquel que lidera a nuestros soldados, su comandante, su guía: el general Padilla De León. Un militar inquieto que no le da tregua a su afán de ampliar su espectro de conocimientos. Al margen de su impresionante formación castrense, un día cualquiera resolvió convertirse en ingeniero industrial, y lo logró. A su hoja de vida sumó un magíster en estudios políticos, postgrado que le ha permitido comprender el trasfondo del desafío terrorista que nos aflige.

En esta época, millones de colombianos podremos salir de vacaciones con nuestras familias a diferentes regiones del país en total y absoluta calma, gracias al esfuerzo de nuestros soldados, que rezarán la novena de aguinaldos en el monte, persiguiendo y poniendo en jaque a los antisociales.

Nuestra admiración para todos ellos, pero sobre todo para el general Padilla, quien no ha desfallecido un instante en el empeño de ganar esta guerra que entró en su recta final. Los terroristas están perdidos, ya no tienen para dónde coger y sólo les quedan dos alternativas: desmovilizarse o morir.

Las cifras son contundentes. Este año el número de secuestros fue de 472, comparado con los 2.883 casos que se presentaron en 2002. Asimismo, cuando empezó este gobierno, se cometieron 1.645 atentados terroristas, cifra que este año descendió a 349. Y para los que dicen que a los bandidos no se les ha propinado un duro y merecido golpe, basta con revisar el número de bajas. Desde el 7 de agosto de 2002 hasta el 30 de noviembre de este año, nuestra gloriosa fuerza pública ha abatido a la nada despreciable cifra de 10.568 terroristas.

El proceso de depuración de las Fuerzas Militares ha sido ejemplar. La orden, a todas luces, es la de sustraer a las manzanas podridas, y en esa consigna Padilla ha sido el primer ejecutor. Todo militar que atente contra el honor de su uniforme se ha encontrado con un Comandante General inflexible.

Por eso y algo más, gracias, muchas gracias al señor general Freddy Padilla De León. Es el hombre del año. El que conducirá a nuestras tropas hasta la victoria final. Eso sí, aún falta una parte del camino por recorrer, tal vez la más cruenta, porque, como dice el presidente Uribe, la culebra sigue viva.

[email protected]

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ernesto Yamhure

Destrozando a Uribe

Condiciones inamovibles

Doblar la página

Debate por la vida

Heil Gilma