Por: Hernán Peláez Restrepo

El genio

Es probable que algunos de los lectores hayan tenido la fortuna de ver y disfrutar de genios del balón como en su momento lo fueron Pelé y Diego Armando Maradona. Y hoy en día todos nos alegramos por observar a Lionel Messi. En España hay cataratas de elogios y reconocimiento para un futbolista que sabe leer y entender el juego, capaz de ser el eje de Barcelona y conseguir goles de todas las facturas. Como la última noche, en la Champions League, frente a un Liverpool que no jugó del todo mal, que incluso estuvo a punto de igualar el marcador cuando estaba perdiendo 1-0.

Sin embargo en el Camp Nou, Messi, el rey, tenía la última palabra y dos goles; uno de ellos, el de tiro libre, un regalazo para todos. Su dimensión de genio lo hace anidar en el espíritu de los amantes del fútbol como tal, importando poco el color de la camiseta. Las cifras del argentino son siderales: 600 goles en sus compromisos con Barcelona y casi los 690, según datos ofrecidos por el periodista Jorge Barraza, quien hace cómputo de juegos con selecciones de Argentina en diferentes categorías y, por supuesto, en amistosos.

Pelé fue genio, pero con perfil más de goleador. Messi es genio con multiperfil, pues se viste de organizador, rematador y no tiene reparos en hacer jugar a quienes lo rodean en el campo. Por eso cuando se marcharon Xavi Hernández y Andrés Iniesta surgió la duda de si Lionel se vería afectado, pues los dos citados eran socios y especialistas del juego corto, de asociarse con el argentino. Seguramente Messi lamentó su partida, pero nada más, porque siguió siendo la figura del equipo catalán.

Curiosamente, a Messi se le reconoce un amplio repertorio en los tiros libres (es un especialista de cómo cobrarlos): por encima de la barrera, por un lado, al palo del arquero, de tantas formas posibles, que todavía sigue siendo increíble verlo desperdiciar un cobro desde los 12 pasos. Llegar a Liverpool con tres goles de ventaja parece suficiente para clasificar a la final de la Champions. Ahí apreciaremos de qué fibra están hechos sus compañeros, a sabiendas del esfuerzo grande que harán los locales por revertir la situación. Por Messi no debe existir preocupación alguna, puesto que es jugador de ida y vuelta. Oficiar de visitante o local es solo una circunstancia para él, nada más. Por eso, para bien del fútbol, disfrutar de Messi es un regalo de Dios.

Rápidamente, y en otro tema de nuestro fútbol, la queja de Jorge Luis Pinto, reclamando una bonificación para Millonarios por la campaña actual, me parece lógica siempre y cuando se le añada la eliminación de los promedios, en el caso del descenso para equipos ubicados en la parte baja de la tabla. Lo lógico sería el descenso de los peores del año, con el solo puntaje obtenido, y el ascenso de los dos primeros de la B o segunda división, con los puntos ganados. Lo otro es injusto, porque de entrada nada más quienes hoy en día suben ya tienen un lastre o una mochila para intentar sostenerse. En Argentina, los promedios los inventaron para proteger a los llamados equipos grandes. Volviendo al cuento principal, lo de Barcelona y Ajax no es ninguna lotería, pues cantan y aspiran con justicia para arrimar a la final. Y sí que lo merecen...

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán Peláez Restrepo

La lista

La r...

¡A seguir!

Siempre igual

¿Qué quieren?