Por: Luis Carvajal Basto

El Gobierno se desgasta

Con un acumulado de errores sucesivos, que coincide con el inicio de una legislatura incierta, el presidente se aproxima a la mitad de su mandato.

En uno de sus mejores periodos en su desempeño económico, Colombia ha revelado un innegable deterioro de su andamiaje institucional, lo cual es diferente, aunque se cruza con él, al desempeño del gobierno. No son imputables a su que hacer la pérdida de credibilidad en la política, medida en la baja calificación del congreso y el liderazgo político, los problemas sin resolver por centurias con las comunidades indígenas, ni la crisis de la justicia, por ejemplo, pero la percepción de la ciudadanía no es indiferente a la actitud que observa, como apenas reactiva o errores inocultables de parte del equipo del presidente Santos.

El desgaste gubernamental pudo observarse en las masivas movilizaciones estudiantiles ante un evidente error o “papayazo” en la búsqueda de consensos, comunicación e información, de parte del gobierno, ante una indispensable reforma educativa. Un episodio similar al presentado, tiempo después, con los errores en el procesamiento de la inaplazable reforma a la justicia que “terminó” de manera tan desafortunada.

La situación presentada con las comunidades indígenas es bien diferente: a nivel nacional, estas representan apenas el 2% de la población del país pero la Constitución les confiere una jurisdicción especial y desde muchas partes del mundo se considera nuestra legislación en la materia como una de las más avanzadas de América. En el país real, sus reclamos por ampliación de resguardos y recursos se confunden con problemas que padecen todos los colombianos, con un agravante: la presencia activa del narcotráfico y las organizaciones guerrilleras.

Los hechos del Cauca, amplificados por los titulares de periódicos y noticieros del mundo, en los que se observa cómo gobierno y guerrilla son tratados en igualdad de condiciones por parte de los indígenas, revela por lo menos candidez, desarticulación y falta de sentido de oportunidad en un equipo de gobierno que, de nuevo, apenas reacciona y no pareciera actuar de manera conjunta en un terreno en que no valen excusas. El consejo de ministros celebrado en Popayán, era una oportunidad para mejorar las relaciones con las comunidades indígenas pero terminó convertido en un florero de Llorente.

Para completar este difícil momento, comienzan a aparecer señales negativas en la economía: a la caída en las licencias de construcción (-28% en el periodo enero-mayo), se suman los resultados de la encuesta publicada por la ANDI, según la cual la producción industrial creció 2.2% en el periodo enero-mayo, un 35% apenas del desempeño mostrado el año anterior. Los argumentos para detener el encarecimiento del crédito no han sido escuchados por la junta directiva del Banco de la República, que continúa actuando como si la inflación se situara en un país diferente al de la evolución de la economía. En este campo, no se ha observado una exposición gubernamental convincente que consiga reducir las tasas de interés y frenar la revaluación.

De otra parte, el comienzo de la nueva legislatura está signado por un ambiente de incertidumbre ante la fracasada reforma al justicia, con un gobierno que, en aras de la gobernabilidad, procurará mantener sus mayorías lo cual conseguirá con alguna dificultad, y un congreso en su peor crisis de credibilidad ante la opinión pública. Con un ingrediente adicional: se empiezan a definir las alineaciones de cara a las presidenciales de 2014.El trámite de Leyes indispensables, como la reforma tributaria, pasará por un parlamento preocupado más por la propia reelección de sus miembros y las presidenciales que por su evidente desgaste institucional.

En el contexto descrito, puede decirse que la unidad nacional ha funcionado y probablemente lo seguirá haciendo en el ámbito parlamentario, pero el presidente no ha conseguido que su equipo funcione de manera eficiente. Queda la sensación de una actitud errática o, por lo menos, tardía frente a problemas como los señalados, desconociéndose los desarrollos de un asunto en ascenso como es el de la crisis en la salud. Con la declaratoria de oposición por parte del Uribismo, parece llegada la hora de una reformulación del estilo de gobierno y un remezón de fondo en un gabinete ministerial que no ha recogido el desgaste fácilmente observable en las encuestas y que hasta ahora va por cuenta de la imagen del presidente.

@herejesyluis 

 

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