Por: Yesid Reyes Alvarado

El Gobierno y las curules de la paz

La actitud del Gobierno del presidente Duque frente al Acuerdo de Paz ha sido cuando menos errática, lo que de paso lo llevó a intentar desconocer la decisión que la Corte Constitucional tomó en contra de las objeciones que el fiscal había expuesto al país como su último acto de prestidigitación, antes de abandonar el escenario por la puerta de atrás.

Durante las conversaciones de La Habana, se propuso crear circunscripciones especiales que les permitieran a los habitantes de las regiones más golpeadas por el conflicto armado tener una representación en el Congreso. Una de las maneras de conseguirlo era brindando a las comunidades más afectadas por la violencia la posibilidad de escoger parlamentarios que pudieran poner de presente ante el Gobierno central sus principales necesidades y a través de ellos buscar soluciones para las mismas; la idea era que el país volviera sus ojos hacia esas regiones, que dejara de verlas tan solo como escenarios de guerra y comenzara a apreciarlas como urgidas de intervención estatal, no solo para su propio beneficio sino para el de todo el país.

La Presidencia del Senado consideró que el proyecto que creaba esas nuevas curules no había sido aprobado, porque el informe de conciliación no había alcanzado la mayoría absoluta requerida que, a su juicio, era el voto favorable de 52 de los 102 integrantes de la corporación. Esa determinación fue cuestionada, porque el artículo 134 de la Constitución señala que para determinar el quorum no se deben tener en cuenta las curules “que no pueden ser reemplazadas”, por lo que en este caso no deberían haberse contabilizado las curules de Martín Morales, Bernardo Miguel Elías, Musa Besaile y Álvaro Ashton, quienes habían sido suspendidos por decisión judicial. Si eso se hubiera hecho, el quorum tendría que haberse fijado en 98 senadores y el proyecto habría sido aprobado con los 50 votos favorables que obtuvo.

Estos argumentos tomaron nueva fuerza a raíz de la sentencia por medio de la cual la Corte Constitucional declaró rechazadas las objeciones a la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, aduciendo precisamente que para calcular la mayoría absoluta no deben ser tenidas en cuenta las curules que no puedan ser reemplazadas. Ante la posibilidad de que prospere una tutela interpuesta por el senador Roy Barreras para que se reconozca que la ley sobre las nuevas curules fue aprobada, el Gobierno se ha apresurado a anunciar que tramitará en el Congreso un proyecto que las consagre.

Aun cuando aparentemente lo hace con el propósito de apoyar las nuevas curules cuya creación se convino en el Acuerdo de Paz, lo que realmente pretende es reabrir el debate sobre el tema, desconocer el texto que ya fue aprobado y evitar que el mismo cobre vigencia a través de una orden judicial. Si es verdad que su propósito es otorgar esta nueva representación parlamentaria a las víctimas del conflicto armado, lo que debería hacer es acatar la decisión de la Corte Constitucional que aclara la forma en que se contabiliza el quorum decisorio y apoyar la tutela a través de la cual se solicita que se reconozca la aprobación de la ley.

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2019-12-31T00:00:42-05:00

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