Por: Armando Montenegro

El gran debate

El resultado del que se anunció como el debate del siglo fue favorable al ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Perdió el senador Robledo porque no pudo demostrar que Carrasquilla, como ministro del presidente Uribe, tramitó una ley que, varios años después, utilizó en la asesoría que prestó para la estructuración de los famosos Bonos Agua. El funcionario explicó con claridad que cuando la ley y otras normas relevantes fueron discutidas y aprobadas, él ya no era ministro; se hallaba fuera del país atendiendo una delicada emergencia familiar. La rebuscada tesis conspirativa fabricada por Robledo no fue sustentada con ninguna prueba.

Ante el fracaso de Robledo, el senador Petro le lanzó un salvavidas. Petro reconoció que Carrasquilla ya no era ministro cuando se aprobaron las normas que facilitaron la emisión de los bonos, pero dijo que, en la Ley del Plan de Desarrollo, en cuya discusión sí participó Carrasquilla, ya existía una norma que permitía esas operaciones. Y añadió que uno de los socios de Carrasquilla se mantuvo en el Ministerio mientras se aprobaban las demás normas mencionadas. Estos argumentos, por falta de sustento, también fueron desvirtuados.

Con la tesis de la conspiración por los suelos, los demás temas del debate eran de menor calado. El propio Carrasquilla y varios senadores, entre ellos Rodrigo Lara, mostraron que los municipios sí tenían facultades para endeudarse libremente y para ese propósito, además de los Bonos Agua, podían escoger entre varias alternativas. Indicaron que las tasas de interés de esos papeles, contratadas voluntariamente por los alcaldes, no eran bajas, pero tampoco excesivas. Insistieron en que la correcta ejecución de las obras (financiadas con los bonos) era una responsabilidad de los gobiernos locales, con alguna vigilancia de ciertos organismos nacionales. Que los alcaldes robaran, malversaran o usaran bien los recursos no era una responsabilidad de los asesores de la estructuración de los bonos.

Robledo también hizo acusaciones, aún más fantasiosas, sobre algunas actuaciones de Carrasquilla en el sector salud. Fueron tan ligeras y deleznables que recibieron escasa atención incluso de sus más fieles compañeros de debate.

Además del contenido formal de esta discusión –las acusaciones y las réplicas sobre los temas de la citación–, este evento tuvo un interesante significado político. Fue una medición de fuerzas en el Congreso, un anticipo de lo que podría suceder en las refriegas por venir, entre ellas, los debates sobre la reforma tributaria. La oposición quiso medirle el aceite a un gobierno que se percibe como débil, sin claras mayorías legislativas. El resultado no fue concluyente. La U y los partidos independientes no tuvieron una posición unificada y definida. Varios de sus voceros hablaron en nombre propio, unos a favor y otros con algunas críticas al ministro.

El senador Uribe defendió al alto funcionario, pero anunció que se iba a oponer a la reforma del IVA que Carrasquilla ha venido promoviendo en distintos foros. Es posible que, ante esta postura del expresidente, este tema sea excluido de la reforma que prepara el gobierno.

En conclusión, el ministro sigue firme en su puesto, pero se mantiene la incertidumbre sobre la suerte de las iniciativas del gobierno cuando llegue la hora de las votaciones acerca de los temas más espinosos.

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2018-09-23T03:30:00-05:00

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2018-09-23T12:58:10-05:00

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