Por: Alberto Donadio

El hampa de Santos

Se llama Jorge Iván Henao Ordóñez el exfuncionario de Fonade que está delatando a sus cómplices en el saqueo a esa entidad estatal. No nació en Sahagún pero sí vivió allá y es amigo de siempre del reo confeso Bernardo Elías, que recibió sobornos de Odebrecht por casi $20.000 millones. Elías a su vez fue el amigo y aliado político de Juan Manuel Santos.

El Ñoño, según admitió ante la Corte Suprema de Justicia, destinó parte de los sobornos de Odebrecht a financiar la campaña de reelección de Santos en el 2014. Con el escándalo de Fonade, el expresidente se convierte en el gran cómplice de los sobornos y otros ilícitos que se están investigando. Porque Santos nombró a fichas del Ñoño en Fonade y a sabiendas entregó esa dependencia a los depredadores del presupuesto.

En las noticias se mencionan muchos nombres, como los de Richard Kamal Náder Ordosgoitia y Ronald Ruiz de León, intermediarios de Musa Besaile, también de Sahagún, para el cobro de un soborno del 25 % a favor del senador por más de $4.000 millones. Con razón Gustavo Moreno empezó pidiéndole un soborno de $6.000 millones a Musa Besaile para archivar un expediente en su contra en la Corte Suprema. Los hampones conocen la capacidad económica de sus congéneres.

La Fiscalía habla de la organización criminal que gestó la adjudicación irregular en contratos de Fonade. Pero la responsabilidad principal hay que buscarla no horizontal sino verticalmente. Lo que se está destapando no es inevitable ni accidental. Santos no es inocente.

Hay quienes dicen que no es posible eliminar la corrupción completamente porque habría que convertir a los seres humanos en ángeles y porque la imperfección de los seres humanos se ha argumentado desde que Adán probó la fruta prohibida. Con esas necedades se busca desviar la atención de las responsabilidades.

Santos sabía qué significaba entregar una agencia del Estado al Ñoño Elías y a Musa Besaile. Como sabía perfectamente que al nombrar en el gabinete a Alejandro Gaviria no estaba escogiendo a un hampón conocido o potencial.

Era lógico que el Ñoño Elías nombrara en Fonade a un sujeto como Jorge Iván Henao, que ahora se va contra su patrón y los demás acusados. Hace cuatro años Henao decía en Sahagún que quería comprar un lote a una cuadra de la terminal de transportes para construir una casa de $4.000 millones, o para montar un puteadero.

Gracias a ideólogos como Henao, el Fonade se convirtió en un quilombo.

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2018-09-08T00:00:51-05:00

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2018-09-09T13:02:00-05:00

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