Por: Aura Lucía Mera

El hilo de sangre azul

EMPEZANDO POR EL TÍTULO, TOdo en esta nueva novela de Patricia Lara me sorprendió.

Confieso que la empecé a leer con ese sustico que da meterse en la obra escrita por una amiga, para después no saber cómo decirle si no me gustó. Me fui dejando llevar por las páginas, con lentitud, la verdad sin mayores expectativas. Sé que es muy difícil pasar del periodismo a la novela. Y Patricia ha sido brillante en su extensa carrera como periodista investigativa y como columnista. No ha sentido temor de arriesgarse en sus pesquisas, ni en sus denuncias, y jamás le ha temblado el pulso ni la letra para cuestionar, indagar, expresar opiniones y mantener en alto sus creencias y su ética, por encima de cualquier amenaza o conveniencia.

En su novela anterior, nos contaba del amor oficialmente imposible y prohibido de dos jóvenes situados en lados opuestos e irreconciliables del conflicto colombiano. Amor enemigo nos llevó más allá de la pasión de los jóvenes. Nos mostró la radiografía del país en que vivimos, con sus injusticias, sus desigualdades, su violencia y sus posibilidades de redención y paz. Pero en esa obra todavía Patricia tenía el respaldo, por así decirlo, de sus investigaciones y testimonios de actores del conflicto armado.

En Hilo de sangre azul se lanza al vacío, con un valor increíble. Se despoja de salvavidas y protecciones de cualquier tipo para adentrarse en terrenos psicológicos, policiales, y denunciar aspectos de la alta sociedad capitalina, que se mueve muchas veces en aguas turbias y peligrosas, siempre convencida de que saldrá incólume por los privilegios económicos, políticos y sociales que encubren actuaciones non sanctas, manipulaciones secretas y pasiones escondidas.

La novela, para mí que no soy crítica literaria, Dios me libre, logra algo difícil: desarrollarse en círculos, casi repetitivos, pero escritos así a propósito: las relaciones, las comidas, las confidencias, siempre girando en torno al eje de la curiosidad ilímite de la periodista Sara Yunus y su amor por la noticia investigativa. Va cobrando una vida propia y se levanta in crescendo para llegar a un final inesperado y sorprendente. Mientras tanto, deja que discurra la condición humana de los altos círculos, con todas sus flaquezas, ambiciones, intrigas y emociones. Cada personaje toma su carácter independiente y se van entrelazando unos con otros, sin dejar nada al azar.

Me quedo con la curiosidad casi morbosa de preguntarle a Patricia cuáles fueron los personajes reales que le sirvieron de base para la novela. Dejo volar mi imaginación y ya tengo algunos sospechosos. A lo mejor estoy calumniando. A lo mejor acierto. Ojalá Patricia rompa conmigo algún día la reserva del sumario y me cuente los detalles de esos personajes tan bien delineados que forman parte del misterio de ese hilo de sangre azul.

Bien por Patricia Lara. Logró mostrarnos, una vez más, nuestra compleja y enredada realidad. Que no sólo está suscrita a los alzados en armas de cualquier bando, ni a los jóvenes que se alistan para escapar de sus hogares, sino de esas puntas del iceberg refinado que tiene más fondo que el mismo fondo del mar.

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