Por: Julio César Londoño

El imposible arte de la definición

DEFINIR ES UNA OPERACIÓN DIFÍCIL porque exige una conciliación de contrarios: la buena definición debe ser tan amplia que cobije toda la diversidad de elementos del conjunto a definir, y tan estrecha que excluya el resto del universo.

DEFINIR ES UNA OPERACIÓN DIFÍCIL porque exige una conciliación de contrarios: la buena definición debe ser tan amplia que cobije toda la diversidad de elementos del conjunto a definir, y tan estrecha que excluya el resto del universo. Definir el perro como un animal cuadrúpedo, por ejemplo, es incorrecto porque permite que algunos perros balen, mujan, barriten, relinchen o rebuznen. Podemos definir al hombre como un animal bípedo, sí, pero aclarando que dobla las rodillas hacia adelante para diferenciarse de las gallinas, esas chicas que las doblan tercamente hacia atrás.

A pesar de todo el cuidado que se ponga, es imposible escapar a la maldición que pesa sobre el oficio: toda definición es tautológica o contradictoria. Las primeras no añaden nada que no supiéramos antes: “El triángulo es una figura de tres lados”. Las segundas se autodestruyen: “Toda regla tiene excepción”. Parece una observación sana; pero como ella misma es una regla, debe tener su excepción; es decir, que debe haber al menos una regla sin excepción. Las tautologías y las contradicciones son el objeto de estudio de la lógica, materia que goza, a pesar de todo, de enorme prestigio.

Desde el punto de vista de la estética, las definiciones se dividen en bellas y zafias. Daré algunos ejemplos de las bellas. Ventana: invento de las mujeres para mirar a través de las paredes (Iván Almario). Ectoplasma: la mujer que amé se ha convertido en fantasma; yo soy el lugar de las apariciones (Juan José Arreola). Muerte: hasta el más cobarde cruzará esa puerta (William Ospina). Suspiro: un aire que sobra por algo que falta (anónimo). Los cuatro elementos: tres cosas hay que me maravillan y una cuarta que no consigo descifrar: el rastro del águila en el aire, el rastro de las naves en el mar, el rastro de la serpiente en la tierra, y el rastro del hombre en la mujer (Salomón).

Piedra de toque de la modernidad, la ironía es el tropo clave de la definición aforística. Periodismo: leer los periódicos es comprobar que sólo lo ilegible sucede (Wilde). Mujer ideal: la que pasa (Richard Burton). Soldado: máquina que asesina sin odio. Terrorista: soldado sin insignias. Petulancia: esas incertidumbres que no sin vanidad llamamos metafísica (Borges). Progreso: ápice de la civilización, la democracia es la suma de la esclavitud griega, el clientelismo romano, la barbarie feudal, la mezquindad mercantilista, los privilegios hereditarios de la monarquía, el desdén por la cosa pública del comunismo y la corrupción de todos los tiempos.

Hay también definiciones exactas. Crunch: onda cónica de presión aérea producida por la explosión simultánea de miles de alvéolos apanados o crocantes (David Bodanis). Punto: lo que no tiene partes (Euclides). Braquistocrona: el camino más rápido entre dos puntos (Newton). Animal humano: mezcla de ácidos nucleicos, recuerdos, deseos y proteínas (François Jacob). Tango: un pensamiento triste que se baila (Sábato). Ciencia: asíntota de la verdad (F. Jacob).

El humor —mitad sorpresa, mitad misterio— curva las siguientes definiciones:  Seducción: toda mujer nace con un número finito de “noes” en sus labios. El arte consiste en agotárselos (Casanova). Periodista: sujeto encargado de gritar que ¡Lord Jones ha muerto! a una multitud que no sabía que Lord Jones estaba vivo (G. K. Chesterton). Egoísmo: nunca me he sentido que deba hacer nada por el futuro. Al fin y al cabo, ¿qué ha hecho el futuro por mí? (G. B. Shaw). Prioridad: Hay cosas más importantes que el dinero pero son muy caras (Groucho Marx). El capitalista cree que puede ganar, el socialista aspira a empatar y el místico cree que puede salirse del juego. Los tres se engañan (Murphy).

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