Por: Mario Fernando Prado

El indefenso Cauca

¿CUÁL HABRÁ SIDO EL PECADO DEL departamento del Cauca —distinto a haber parido 15 ó 16 presidentes y una centena de próceres y poetas— para que siga olvidado y rezagado?

¿Dónde está su dirigencia, sobre todo política, que sigue permitiendo ese atraso endémico que lo tiene sumido en una inocultable crisis? ¿Qué fue de la Ley Páez? ¿A quién benefició finalmente distinto a las empresas del Valle, muchas de ellas automatizadas para no generar empleo y no contratar indios y negritos?

Poco o nada pueden hacer sus gobernantes, quienes a punta de centavos y de buenas intenciones no alcanzan a conjurar las urgencias sociales que le afligen y, claro, estas falencias han sido caldo de cultivo para el rebote de los indígenas, su maquiavélica manipulación y por sobre todo para el enseñoreo de una guerrilla enquistada que siembra, procesa, produce y exporta la coca vía el Naya y por ahí mar adentro.

Y esto a punta de policías con bolillo y revólver no puede ni siquiera controlarse. Hay municipios y pueblos como Caloto, El Palo, Toribío e incluso Jambaló en los que no hay presencia permanente del Ejercito y de ahí montaña arriba es territorio sagrado de los grupos insurgentes.

Es por ello que constantemente la guerrilla le mete goles y más goles al Estado de derecho, refugiándose y mimetizándose entre la población civil para evitar ser repelida.

Cansado debe estar el gobernador González Mosquera de pedir mayor apoyo para esta región y contentas las Farc de andar de dueños y señores de esos lares.

Se habla de la toma del Naya. ¿En qué irá ese proyecto cuyos resultados han sido, entre otros, los carro bombas contra Cali, felizmente desactivados?

Los violentólogos sostienen que la guerra que estamos padeciendo se gana o se pierde en el Cauca y en Nariño y que la aviación poco puede hacer cuando —como en el caso de estos pueblos olvidados del Cauca— la subversión se mezcla con unos inocentes campesinos que sobreviven entre dos fuegos.

Ojalá que al indefenso departamento del Cauca se le paren más bolas al norte de su geografía, la misma que colinda con el Valle y cerca de Florida y Pradera, que tanto insisten en que se despejen. Ya saben entonces por qué.

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