Por: Felipe Zuleta Lleras

El inepto

Tal vez la frase más célebre, por quien lo dijo, se la oímos esta semana al inepto alcalde Gustavo Petro cuando dijo que los bogotanos tienen que mirar muy bien a quién eligen. Esto por supuesto refiriéndose a los concejales de Bogotá.

Cuando veo a Petro, leo sus trinos, oigo sus teorías llenas de ideología, no sé qué siento. A veces me da risa, porque creo estar leyendo a un extraterrestre y otras veces siento indignación porque percibo en sus afirmaciones un tufillo de cinismo apenas característico de una persona que militó en la guerrilla y llegó al poder para demostrar que se puede literalmente limpiar el culo con todo lo que tiene que ver con el Estado de derecho y las obligaciones y los deberes de cualquier funcionario público.

Petro ha logrado ponerse por encima de la ley, sin que le pase absolutamente nada, pues tiene la habilidad de victimizarse echándole la culpa a un establecimiento que detesta y que no respeta.

Su administración está plagada de chambonadas e improvisaciones que ni viene al caso mencionar, pues las padecemos minuto a minuto los que vivimos en la capital, otrora dizque la Atenas suramericana por sus niveles de cultura, y hoy ciertamente la Atenas porque está en ruinas.

Es tan de malas nuestra ciudad, que tras la sucesión de tres malos alcaldes la calidad de vida ha retrocedido en al menos 30 años, los cuales serán irrecuperables, como no sea que seamos capaces de elegir tres o más alcaldes sucesivamente que enderecen este desastre.

Pero lo triste es que no se vislumbra ningún candidato que pueda hacer esto, pues hasta ahora sólo sabemos de las eventuales aspiraciones de Francisco Santos, quien podrá estar lleno de buenas intenciones, pero que para los efectos de manejar una ciudad como esta le falta moña para el pelo.

Es realmente lamentable que no podamos tener un candidato como Enrique Peñalosa, pues si bien no se conocen sus aspiraciones, tiene sobre sus hombros la tragedia se ser un mal candidato porque dice verdades y, obviamente, lo que la gente compra son mentiras, falsas ilusiones y promesas que nunca se cumplen, como no se han cumplido las de Petro.

Del alcalde Petro son muy pocas las cosas que se pueden rescatar, pues de las pocas que ha hecho apenas nos enteramos, pues cuando las muestra las pasa siempre con cuenta de cobro con frases manidas como: este es el parque que humaniza a Bogotá y que se hizo a pesar de quienes nos critican.

Cada obrita o huequito mal tapado lo cobra como si estuviera haciéndonos un favor a los bogotanos, como si quienes votaron por él no lo hubieran hecho para eso, para que hiciera cosas.

Qué larga le ha resultado la pesadilla de los malos alcaldes a la ciudad y qué larga será su recuperación, pues Bogotá está en el peor momento de su historia, regentada ahora por un inepto, ineficiente e ineficaz alcalde que padece de una megalomanía que en un país civilizado lo habría sacado ya de la lucha política. Pero claro, tenemos los gobernantes que nos merecemos.

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