Por: Juan Carlos Gómez

El informe del vuelo 447

El artículo de portada del magazín del New York Times del pasado 8 de mayo está dedicado al reciente hallazgo de los componentes más importantes del A300 de Air France, vuelo 447, que desapareció en junio de 2009, en medio del océano Atlántico, en la ruta Río de Janeiro-París.

Gracias al hallazgo de esos elementos, incluidas las cajas negras, podrá tenerse la evidencia necesaria para determinar la causa del accidente del vuelo 447, que estuvo a punto de quedar en el misterio. Lamentablemente en plena era de internet, aún se sigue dependiendo de la famosa y obsoleta “caja negra”. Hoy en día mucha información esencial de lo que sucede en las aeronaves antes de los accidentes mediante la utilización de satélites podría ser transmitida de manera continua (streaming) y conservarse remotamente de manera digital.

El artículo que comentamos, firmado por Wil S. Hylton, es un ejemplo de buen periodismo y de excelente combinación de investigación y reportaje. La reseña de los aspectos técnicos que pudieran explicar la causa del accidente no se limita simplemente a citar la opinión de los expertos o “la versión oficial” de las autoridades, sino que, gracias a una rigurosa investigación, encadena una serie de sucesos que pueden llegar a demostrar la responsabilidad de Airbus, Air France y de las autoridades aeronáuticas.

Al parecer la falla de una pieza hizo imposible controlar la velocidad de la nave y su maniobrabilidad por parte del piloto, lo que generó que cayera al fondo del mar. Antes del accidente se sabía que esa pieza generaba fallas, por lo que estaba siendo cambiada en otros Airbus, pero no alcanzó a serlo en la nave del vuelo 447.

Según lo alegan muchos de los familiares de las víctimas, la responsabilidad de no haber evitado esta causa del siniestro compromete a varias entidades, lo cual despierta el temor de que se quiera desviar la investigación. Téngase en cuenta que el mismo Estado francés, cuyas autoridades aeronáuticas adelantan la investigación, es propietario del 16% de Air France-KLM y del 15% de Airbus. Un caso evidente de conflicto de intereses que ojalá se resuelva a favor de la justicia.

 

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