Por: Andrés Hoyos

El Instituto Tecnológico de Bogotá

Este 21 de septiembre de 2015 el ITB cumplirá un año de inaugurado y habrá una gran celebración.

Como se recordará, el ITB tomó como modelo al famoso Indian Institute of Technology, aunque optó por enriquecer el currículo de ciencias exactas, matemática y tecnología con un componente humanista que varios intelectuales de la ciudad exigieron, argumentando que un científico o un ingeniero debe además aprender a escribir correctamente su lengua materna y conocer por lo menos la historia del país que le está dando formación, no sea que pase como en la India, donde muchos exalumnos del IIT se expatrian sin el menor remordimiento, atraídos por los altos sueldos que les pagan las empresas de Silicon Valley.

En su momento hubo un debate intenso, pues el dinero para fundar el ITB lo obtuvo el alcalde X cuando, mediante un golpe de audacia, vendió bien (según él) la ETB en 1.200 millones de dólares. Parte de su compromiso fue destinar la mitad de esa suma, 600 millones, para fundar el ITB, dotarlo de capital e infraestructura, empezando por la bella sede de siete hectáreas que, mediante un proceso de renovación urbana, se edificó en una zona de la ciudad en la que antes no había universidades. Igualmente se destinaron amplios fondos para contratar una envidiable plantilla de profesores, varios de ellos sonsacados a universidades privadas y otros traídos de países vecinos, en particular de Venezuela, donde el chavismo reinante desprecia el conocimiento técnico. Mucho se discutió entonces sobre el pago o no de las matrículas en la que es una universidad 100% pública, y al final se decidió que los estudiantes bogotanos hasta el estrato 3 no pagaban nada, e incluso recibían ayuda para su sostenimiento, mientras que los estudiantes de los estratos 4, 5 y 6, al igual que los de provincia, debían pagar según los ingresos de su familia.

Tanto el excandidato del Polo Aurelio Suárez, como el senador Robledo, feroces enemigos en su momento de la venta de la telefónica a un grupo alemán, acusaron de neoliberal y faraónico al alcalde y lo denunciaron penalmente por traición a la patria, pues según ellos la ETB valía en realidad 3.000 millones de dólares. Ahora, sin embargo, a raíz del éxito del ITB hablan menos y, vivir para ver, están exigiendo que el instituto sea ampliado.

Pese a ser patrimonio de Bogotá, el ITB ha aceptado asociarse, mediante una interesante forma de federalismo educativo, en lo que se llamará el Instituto Tecnológico de Colombia, cuya constitución todavía está en proceso de diseño. Lo que sí será realidad el año entrante es el ITM (la versión de Medellín), que el alcalde W optó por financiar con unos dividendos extraordinarios de 400 millones de dólares que exigió a las Empresas Públicas de la ciudad (no, no se quebraron). Ya hay planes para proyectos semejantes en Manizales, Barranquilla y Bucaramanga, mientras que la versión de Cali no arranca por problemas presupuestales. Ojalá con esta federación de universidades tecnológicas no pase lo que pasó con las imitaciones del Transmilenio, que tuvieron muchísimos problemas fuera de Bogotá.

Pronto el ITB completará los 4.000 estudiantes para los que fue diseñado, pero es tanto el pedido de cupos que el alcalde saliente ha prometido dejar todo listo para que en dos años se pase a 5.000 cupos. Igualmente ha prometido poner la primera piedra de una sede campestre para investigaciones agrícolas, ubicada en la Sabana de Bogotá.

[email protected] @andrewholes

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