Por: Ramiro Bejarano Guzmán

El intocable

EL PROCURADOR ORDÓÑEZ CALIFICA de locos a quienes piensan que está aspirando a la Presidencia, pero es él quien se está haciendo el loco, pues todos sus pasos son los de un politiquero, sin que ninguna autoridad se haya dado por enterada de semejante abuso.

En la actualidad le compete al Consejo de Estado investigar y sancionar disciplinariamente al procurador, dado que fue ternado para su reelección por la Corte Suprema de Justicia, corporación que, dicho sea de paso, tampoco lo investigó, a pesar de sus imborrables faltas durante el primer período.

Le pregunto desde esta tribuna al presidente del Consejo de Estado, Luis Rafael Vergara Quintero, ¿por qué no se ha iniciado ni siquiera una indagación preliminar para establecer si Ordóñez está interviniendo en política? ¿No es, acaso, suficiente que el primer mandatario, a los cuatro vientos, le haya pedido al procurador no hacer política para que el Consejo de Estado iniciara de oficio los trámites? La investigación disciplinaria por intervención en política no requiere petición de parte, basta que se tenga noticia de algún suceso que sugiera la posibilidad de que un servidor público está incurriendo en esa falta, para que el juez disciplinario actúe. Es más, hacerlo no es potestativo, sino un deber legal.

El Congreso tampoco se atreve a ejercer control político, como sí lo hará con los magistrados de las altas cortes, porque es vox pópuli que Ordóñez ha hecho de las procuradurías departamentales feudos podridos entregados a los caciques regionales. Valido de ese inmenso poder en el Congreso está logrando sacar adelante una reforma al código disciplinario, en la que hay más de un mico para favorecer a sus amigotes. Eso sin contar con los torpedos que le está poniendo al proyecto de equilibrio de poderes, para conservar sus excesivas facultades.

Pero hay más gestos que confirman que hoy la Procuraduría es un directorio político. A título de qué el jefe del Ministerio Público, cuando visita una región, entrega regalos a la comunidad, como lo hizo en el Chocó. Estoy completamente seguro de que si otro funcionario hace exactamente lo mismo que hoy está haciendo Ordóñez, inmediatamente lo destituyen con razón, porque esa es una falta disciplinaria gravísima.

Me resisto a creer que en el Consejo de Estado nadie haya visto las imágenes de Ordóñez en calzonarias repartiendo regalos a una multitud que lo aplaude y felicita. De dónde han salido los recursos para comprar esos detallitos con los que el procurador suscita emociones colectivas. Si es la Procuraduría, hay allí ostensibles faltas disciplinarias y eventualmente conductas penales que investigar; y también si es un particular, porque a ningún funcionario le es permitido recibir auspicios de nadie. Pero lo que no puede pasar es que el Consejo de Estado ignore lo que está pasando a la vista de todos.

A lo anterior ha de agregarse que el presidente del conservatismo, David Barguil, ha expresado su respaldo a la aspiración de Ordóñez a la Presidencia. No es solamente coincidencia que las toldas azules estén pensando en el procurador como su fórmula presidencial, sólo porque le reza a la Virgen y persigue liberales y gentes de izquierda, sino porque es un voraz laureanista que acaricia la idea de convertirse en mandatario usando y abusando de sus funciones públicas.

Ordóñez es hombre de propósitos siniestros y usa sus poderes para aniquilar o desprestigiar a sus posibles competidores en la carrera presidencial. Esta semana formuló pliego de cargos absurdos e injustificados al gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, enrostrándole faltas en las que al rompe se ve que no ha incurrido.

Ordóñez se duele de que Santos no haya pisado la cáscara de responder el extenso cuestionario que le formuló, cargado de sugerencias maliciosas, insidias y mezquindades, pero él sí se da el lujo de no responder ni rendir cuentas, porque con él nadie se atreve.

Señores del Consejo de Estado: ¿en qué parte de la Constitución y la ley quedó escrito que el procurador Ordóñez es inmune?

Adenda. Y condenado el hacker Sepúlveda a 10 años de cárcel, ¿qué dirá ahora el Centro Democrático?

 

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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