Por: Indalecio Dangond B.

El karma de Santos

“Presumimos desgraciadamente lo peor de esta maldita Niña”. Fueron las palabras del presidente Juan Manuel Santos, ante las fuertes lluvias y deslizamientos ocasionados por el fenómeno climático del 2010.

El Antiguo Testamento prohíbe que se maldiga, por cuanto afecta más al que maldice que al que recibe la maldición. Es como escupir para arriba. Ustedes saben en lo que termina. En los siete años de gobierno, el karma del presidente Santos no ha sido el invierno, es la falta de planeación en la gestión del riesgo y la improvisación de su gobierno en la reconstrucción de las zonas afectadas.

De acuerdo con un informe de la Contraloría General de la República, el cuestionado Fondo de Adaptación que se creó para recuperar las zonas afectadas por la ola invernal de 2010-2011 sólo ha avanzado en un 50 % en los proyectos ejecutados. En salud, se comprometieron entregar 24 Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) y solo han entregado tres. En educación el fondo estableció como meta la entrega de 155 sedes educativas y solamente ha entregado cuatro. En viviendas, prometieron entregar 31.106 al cierre de 2014, y sólo entregaron 6.481, lo que equivale a un cumplimiento del 21 % de la meta.

En la reconstrucción del municipio de Gramalote duraron siete años para entregarle a 200 gramaloteros una plaza de mercado, 1.007 casas, un parque principal y un centro administrativo con el despacho del alcalde, el Concejo, la Registraduría y el Banco Agrario.

Con los damnificados de la avalancha en Mocoa seguramente pasará lo mismo. Las inversiones y el listado de ayudas prometidas por el gobierno Santos —que no llegan al 1 % de lo que destinarán en los 22 campamentos de las Farc—, van desde seguros de vida, subsidio de alimentación y arriendo, exoneración de impuestos, condonación de deudas bancarias, construcción de escuelas, hospitales y viviendas gratis, instalación de redes de energía, acueducto y alcantarillado.

Claramente, han convertido esta tragedia de Mocoa en otro show mediático, seguramente para obtener dividendos políticos. Jamás habíamos visto un despliegue publicitario y noticioso de una tragedia en Colombia como la ocurrida en Mocoa. Sin duda alguna, estas promesas del gobierno romperán el récord de atrasos, mala calidad de las obras y escándalos de corrupción logrado por el Fondo de Adaptación en la recuperación de las zonas afectadas por el fenómeno de la Niña del 2010.

Es incompresible que un país donde existen más de 700.000 ríos y cuerpos de agua el gobierno no haya instituido una política de manejo del recurso hídrico. Nadie se explica por qué el presidente Santos, con semejante karma, no ha creado, por lo menos, una Agencia Nacional de Presas y Canales, para construir mediante el esquema de Alianzas Publicas Privadas embalses y canales de riego que además de evitar estos desastres, aprovechen esa agua para producir energía y alimentos durante los 12 meses del año. Cuando las cosas no están saliendo bien, hay que ser creativos. Ya basta de tanta improvisación y falta de planeación.

En el tintero: Otro karma para el sector agropecuario. El presidente Santos insiste en entregarle el Ministerio de Agricultura a los enmermelados hermanos godos. Apague y vámonos.

* Consultor.

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