Por: Mauricio Jaramillo Jassir

El laberinto de Lenín Moreno

La situación para Lenín Moreno no parece complicarse por cuenta de su distanciamiento con Rafael Correa. Más bien, su estilo se confirma y con ello, la democracia ecuatoriana seguramente saldrá beneficiada. La pelea entre los dos se inició cuando el presidente actual decidió tenderles una mano para el diálogo a opositores del mandatario anterior, en particular el partido indigenista Pachakutik y la ex candidata presidencial Cynthia Viteri.

Luego vino un incidente dramático que generó una aguda disputa en redes sociales. Lenín Moreno reconoció que el país tenía una deuda acumulada de más de 10 mil millones de dólares, de la cual era responsable la administración anterior. Esto se vería reflejado en el margen de maniobra del gobierno para programas sociales. Lo más preocupante es que el repunte de los precios del petróleo no alcanzaría para paliar dicha situación.

Y el hecho más grave sucedió por cuenta del vicepresidente, Jorge Glas, figura cercana a Correa y sobre quien hay sospechas por su presunta participación en el entramado de corrupción de Odebrecht. Glas fue uno de los dirigentes de mayor peso en la llamada nueva matriz energética, responsable del cambio de dicha infraestructura y que le permitió a Ecuador un salto en materia de autoabastecimiento. A pesar de eso, nunca ha sido un líder carismático.

Esta polémica marca un contraste importante y constituye una prueba de fuego para Alianza PAÍS, el movimiento-partido que se creó en el marco de la Revolución Democrática liderada por Correa. Lenín Moreno cuenta con un porcentaje de aceptación cercano al 70 %, explicable en buena manera por haber dejado el estilo confrontacional de su antecesor. Pero necesita el apoyo de ese partido, de mayoría en la Asamblea (Congreso). Un consenso dentro del partido permitiría superar la sombra de Correa.

Un claro contraste con la situación en Venezuela, donde la obsesión por el continuismo y la instrumentalización de la figura de Hugo Chávez no han permitido que el Partido Socialista Unido de Venezuela se convierta en un ejemplo de actor político capaz de trasformar, respetando las reglas básicas del Estado de derecho. En Ecuador, la disputa Correa-Moreno confirma la evolución de su sistema político, pues es la oportunidad de superar un periodo de polarización como el que enfrentan otros países de la zona.

Valga aclarar, y las encuestas parecerían demostrarlo, que difícilmente se puede afirmar que Moreno fue elegido exclusivamente por representar al correísmo. A diferencia de la elección de Juan Manuel Santos en 2010 y de Nicolás Maduro en 2013, Lenín fue escogido por muchos ecuatorianos precisamente por sus marcadas diferencias respecto de su antecesor.

Profesor U. del Rosario @mauricio181212

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