Por: Weildler Guerra

El legado de Luis Aury

En estos días en que nos encontramos próximos a conmemorar el bicentenario de la Batalla de Boyacá, es oportuno recordar el papel que jugaron algunos extranjeros en el proceso de independencia, como es el caso del comodoro francés Luis Aury, cuyo nombre parece pervivir hoy tan solo en la penumbra de la historia. Aury, sin embargo, participó activamente en las luchas navales de ese período y el dilatado escenario geográfico de sus acciones incluye la península de Florida, hasta los puertos más importantes de la Nueva Granada. Sus barcos llevaron diversas banderas, entre ellas la de México y también la albiceleste de las provincias de Santiago y Buenos Aires.

La trayectoria de Aury nos permite también examinar la incidencia de instituciones navales reguladas y con amplio fundamento jurídico como la de los corsarios, que eran soldados de mar al servicio de un Estado, a diferencia de los piratas, bandidos del mar que simplemente asaltaban y saqueaban otras naves y ciudades costeras en provecho propio. El corsario debía enarbolar la bandera del Estado que le había expedido la patente de corso, bajo procedimientos e instrucciones precisas que en el caso español se fundamentaban en las ordenanzas expedidas en 1801 por la propia Corona.

Aury, convencido de la causa independentista, estuvo en la defensa de Cartagena en 1815. Sus relaciones antagónicas con el almirante curazaleño Luis Brion y con el propio Simón Bolívar lo relegaron a un segundo plano en momentos decisivos de la gesta independentista. No obstante, ocupó y proclamó la independencia del Archipiélago de San Andrés y Providencia en julio de 1818, un año antes de la Batalla de Boyacá. Atacó en 1819 las costas centroamericanas y concibió operaciones militares sobre el Chocó. En 1820 se trasladó con su flota hasta Sabanilla para participar en la liberación de los puertos del Caribe colombiano, pero las tensiones con Brion y Bolívar se agudizaron, pues estos últimos no eran partidarios de transportar tropas colombianas bajo las enseñas de Santiago y Buenos Aires ni de otorgarle al francés un grado naval superior. En 1821 Aury y su flota se vieron obligados a salir de los puertos de Colombia por órdenes directas del presidente Bolívar.

Parte del legado de Aury lo constituyen también algunos de sus oficiales, que luego jugarían un papel destacado en la configuración de la naciente república, entre ellos Agustín Codazzi, quien en 1821 realizó operaciones navales en las costas de Centroamérica y preparó la independencia de este territorio. Aury murió en Providencia en agosto de 1821. No hay un solo monumento en San Andrés que recuerde su nombre, que aún es frágil y difuso en la memoria colectiva de sus habitantes. Sobre él afirmó el historiador Carlos Ferro: “Fue un francés ignorado en Francia, un brigadier general de la Revolución Mexicana ignorado en México, un general en jefe de una escuadrilla argentina del que nunca oyeron hablar los argentinos, uno de los libertadores de la Nueva Granada negado por los colombianos y un gobernador de Texas del que nada saben los tejanos”.

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