Por: Julio Carrizosa Umaña

El lindo país en el largo plazo

Hace 80 años Daniel Samper Ortega publicó Nuestro Lindo País Colombiano, hoy nadie se atrevería a publicar algo con ese título.

Sin embargo algunos de los que todavía vivimos todavía insistimos en la belleza del país a pesar de todo lo que hemos presenciado. Don Daniel, uno de los creadores del Gimnasio Moderno, a quien se debe que tengamos una linda Biblioteca Nacional y muchas otras obras murió antes del nueve de abril pero alcanzó a presenciar, unos años después de publicar su libro optimista, los inicios del proceso que obligó a renunciar a la presidencia a Alfonso López Pumarejo, hoy reconocido como constructor fundamental de la Nación pero también quien fue objeto en los tres primeros años de su segunda administración de miles de acusaciones organizadas y agudizadas por quienes se sentían victimas de su primer gobierno y estaban decididos a tumbar al partido liberal, como efectivamente lo hicieron en 1946.

Lo que esos acusadores nunca fueron capaces de prever fue que pocos meses después del logro de su objetivo el país iniciaría el proceso de la violencia partidista que después se convirtió en la guerra de las FARC contra el Estado, la que hoy tratamos de terminar en medio de otro muy similar proceso de debilitamiento de las instituciones colombianas.

Cuando Samper insistió en las características de Colombia el país tenía menos de 8 millones de habitantes y cuesta creer y llama a las lágrimas que 80 años después cuarenta millones de colombianos a pesar de vivir en un país tan bello hayamos dedicado tantos años a convertirlo en una alcantarilla física y moral, como lo ha dicho en estos días uno de nuestros escritores, en lugar de vivir felices en medio de ese paraíso estético, y es imposible evitar la reflexión acerca de la posibilidad de la repetición de nuestras historias.

¿Cómo evitar que dentro de otros 80 años estemos otra vez contando muertes, secuestrados, desplazados, quejándonos del deterioro ecológico y escandalizándonos por los millones robados en medio de la guerra?

Pienso que es ingenuo llamar a la cordura a quienes están deseando la locura pero si podríamos invitar a recapacitar a los millones de colombianos que inocentemente que sufrieron el cataclismo causado por aquellos enloquecidos por la mescla de intereses personales y teorías políticas que nos llevó a la desgracia. Hoy por lo menos sabemos que además de bello es país es complejo y que para vivir en el necesitamos soluciones complejas. Ojala eso nos ayude.

 

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