Por: Columnista invitado

El llamado de Carbonero

No me sorprendió el llamado de Carlos Carbonero a la selección de Colombia para este Mundial. Fui técnico de él en Arsenal de Sarandí y una de sus metas siempre fue llegar a vestir la camiseta de su país en la máxima cita.

Es indudable que la oportunidad le surgió de la manera que menos quiere un jugador de fútbol: una lesión de un colega, pues su llamado llegó luego de la lesión de Aldo Leao Ramírez.

De Carlos Carbonero puedo decir que aportará su potencia, su capacidad de asociarse en corto, sus buenos desplazamientos tanto defensivos como ofensivos y su juego aéreo.

Además le ofrece a José Pékerman la posibilidad de desempeñarse por los costados, por el centro e incluso en una línea de tres volantes en la que él pueda desenvolverse con libertad como armador.

Este es, sin duda, el mejor momento de su carrera, pues tuvo que remar contra la corriente en River Plate, equipo con el que acaba de ser campeón y en donde se hizo dueño del carril derecho.

Es un jugador al que hay que darle confianza y hacerle entender que tiene el temperamento y las capacidades para triunfar, como hasta el momento lo ha hecho en el fútbol argentino, en donde ya acumula dos títulos, logros que merecen ser resaltados.

Como es lógico, el medio campo colombiano deberá arropar a este jugador que no viene en el mismo ritmo del grupo por el corto asueto que tuvo.

GUSTAVO ALFARO

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

Refugio: una lotería para pocos en Colombia

Turismo sostenible, alternativa para el Amazonas

El antropoceno en Colombia