Por: Hernando Roa Suárez
Construir democracia

El maestro universitario y las ciencias

Sigamos trabajando con actitud científica, conciencia universitaria y

visión actualizada, para develar la realidad y transformarla con conciencia solidaria.

Notas introductorias. Conocemos que la muerte de la ciencia es la ciencidiología o epistetanatología. Pues bien, si analizamos históricamente el proceso científico-tecnológico de nuestra Nación, encontramos grandes y profundas deficiencias que han ampliado, cada día más, la brecha tecnológica e innovativa existente entre los países avanzados y nosotros. Las últimas decisiones presupuestales y las orientaciones gubernamentales olvidan frecuentemente lo sostenido –hace decenios- por Rafael Rivas Posada, en el sentido que “los avances en el campo científico y tecnológico, serán los que en definitiva fijarán el puesto que ocuparán en el futuro inmediato las distintas sociedades que integran la comunidad internacional”. Sin embargo, el conocimiento disponible sobre las capacidades y potencialidades colombianas para el dominio del referido proceso, nos indican que han existido y existen investigadores, grupos y vocaciones que se han destacado en distintas latitudes y campos del saber, sin que, en la mayoría de los casos, sus conocimientos y aportes se hubieran podido utilizar óptimamente al servicio de los sectores mayoritarios de nuestra población.

Algunas políticas globales. Pensemos ahora: ¿cómo pueden contribuir los maestros universitarios a impedir la muerte de la ciencia? Intentemos dieciséis propuestas que, deben ser viables, si hay conocimiento de la realidad y voluntad política para implementarlas. i- Impedir que desde la niñez hasta los posgrados y la educación permanente -en que debe consistir nuestra existencia- se desperdicie nuestro talento con la frecuencia que seguimos observando. ii- Buscar y producir, para la mayoría de la población, un estado de desarrollo integral, que le permita el devenir normal de su cerebro y sus facultades mentales.

iii- Impulsar el respeto y la admiración por los intelectuales críticos y creativos. iv- Generar las condiciones para que la mayoría de la población esté en posibilidades de realizar su existencia: trabajando, pensando, recreando y siendo...

v- Fortalecer la organización del sistema científico-técnico e innovativo colombiano, de tal manera, que se defina una remuneración estimulante para los investigadores. vi- Ampliar las condiciones que impulsen la realización práctica de las libertades públicas y, particularmente, crear situaciones favorables para fortalecer las de investigación, innovación, apropiación, información, crítica y enseñanza.

vii- Propiciar un ambiente que permita la abierta difusión y debate de las ideas. viii- Fomentar un espíritu científico y de desarrollo de capacidades que favorezcan, desde la niñez, el surgimiento de científicos en todas las disciplinas.

ix- Arbitrar los recursos encaminados a realizar la investigación básica y aplicada. x- Dotar los centros de investigación de los recursos que les permitan realizar su misión con creatividad.

xi- Premiar y estimular la originalidad e innovación. xii- Expandir la conciencia de que la administración y su aparato respectivo, deben estar al servicio de quienes dirigen, coordinan, asesoran y ejecutan actividades científicas.

xiii- Promover el establecimiento de laboratorios, centros de cómputo y de documentación, dotados de la infraestructura necesaria, para la realización de las respectivas investigaciones y experimentos. xiv-Apoyar las publicaciones especializadas de las organizaciones y asociaciones universitarias, profesionales y científicas.

xv-Difundir, a través de los medios de comunicación (prensa, radio, cine, televisión, Internet y redes sociales), los resultados y procesos científicos orientados a la solución de los problemas colombianos prioritarios; y xvi-Fomentar una política de paz universal y nacional, entendida como un proceso interdisciplinario e interinstitucional que construye sistemáticamente la ausencia de violencias abiertas, estructurales y culturales hacia la institucionalización de un modelo de desarrollo sostenido.

Observaciones finales. Tomar las decisiones políticas que permitan plasmar un nuevo ambiente propicio a las medidas sugeridas, es contribuir al surgimiento ampliado de las vocaciones científicas. Quienes tenemos responsabilidades académicas, científicas,  tecnológicas e innovativas, estamos invitados a promover los avances que en estas instancias se produzcan en cualquier latitud y debemos difundir el espíritu y la conciencia científica, especialmente en la juventud sedienta de saber, de consagración y de apertura al cuestionamiento permanente de lo inacabado.

El maestro universitario está invitado a impulsar estas ideas y a ponerlas a prueba frente a una juventud que ama, que siente, que anhela... que está en búsqueda de una racionalidad vibrante y profunda; con capacidad de observar, describir, interpretar, explicar, predecir y transformar la realidad y las condiciones de vida de una sociedad compleja, inequitativa y diversa. Cuán grato seguir trabajando con actitud científica, conciencia universitaria y visión actualizada, para develar la realidad y transformarla con conciencia solidaria. Miembro de La Paz Querida. [email protected].

 

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