Por: Hernán Peláez Restrepo

El mejor...

No deja ninguna duda el título bien conseguido por los uruguayos en la Copa América.

No solamente sus goleadores, Suárez y Forlán, aparecieron en partidos claves, ante Perú y Paraguay, sino que lucieron como una formación equilibrada, una cualidad difícil de tener, que bastaría preguntarle a nuestra selección y al cuerpo técnico cómo la obtenemos.

Su arquero Muslera, quizá perdió la distinción ante Villar, porque el paraguayo fue más peloteado y en consecuencia proporcionalmente con más opción para lucirse. La defensa con Pereira, Lugano y Coates no solamente resultó impasable en el juego aéreo, sino que iban con fe los centrales a cabecear en los tiros de esquina a favor, y no solamente armaban alboroto en la defensa contraria, sino que conseguían acciones para gol.

Sus volantes, más con características de marcadores a presión, sin embargo se las arreglaban para inventar algún pase-gol, como el de Arévalo Ríos para el primero de Forlán. Para continuar con la moda, en sus filas estuvieron “desterrados” los jugadores de enganche o creación o los exquisitos en el manejo del balón.

Quizá su estilo no sea el más ortodoxo, pero el fútbol cambió y hoy el resultado, desafortunadamente, es el único justificativo en el fútbol. No estoy de acuerdo y seguramente usted tampoco, aunque esa es la realidad.

Es fácil entrar a calificar el nivel futbolístico de la Copa. Varias de las selecciones prefirieron resguardarse en defensa, jugar a sostener el cero a cero, porque tal vez no disponían de argumentos distintos. Por eso hubo partidos de verdadero tedio, y de paso esperemos que para la cita de 2015 en Brasil eliminen esos 30 minutos adicionales. Es mejor ir directamente al punto penal y no lamentar el estado físico-atlético, como se vio de algunos jugadores, sobre todo los mayores de 30.

Perú sin Farfán y Pizarro, los supuestos titulares para la eliminatoria, descubrieron la pareja Guerrero-Chiroque, lo cual demuestra la importancia de contar con dos delanteros, no del mismo corte ni ubicados en la misma zona, sino uno movedizo, entrando y saliendo del área de confrontación, y otro más en punta, con la condición de que ambos sean capaces de definir.

Uruguay ganó por ser el mejor, el más solidario en el campo y porque siempre salió a jugar convencido de sus posibilidades.

 

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