Por: Columnista invitado

El mejor milagro del papa

Por: Alberto López de Mesa E.

El lunes 4 de septiembre, en la ciudad de Quito, el representante del gobierno colombiano Juan Camilo Restrepo y el delegado del ELN, Pablo Beltrán, anunciaron al mundo que han pactado un cese al fuego bilateral a partir del 1 de octubre y que se mantendrá durante 120 días. Esta decisión representa un paso significativo hacia la paz con la última guerrilla activa del país, más cuando reina un sentimiento de escepticismo abonado por la irracionalidad de los que aún se oponen al proceso de paz con las FARC, y también porque los “elenos” se han caracterizado, desde su origen en 1964, por una intransigencia extrema, consecuente, sin duda, del explosivo coctel ideológico que produjo en sus gentes la fusión marxismo-leninismo y teología de la liberación.

Después de la ingenua muerte en combate del cura Camilo Torres, de la expulsión de uno de sus fundadores Fabio Vásquez Castaño, tomó mucha fuerza la orientación estratégica e ideológica que impartieron los sacerdotes Domingo Laín y Manuel Pérez quien ocupó por varios años la máxima jefatura y radicalizó las acciones contra las multinacionales petroleras, desde entonces las acciones bélicas más características son la voladura de torres de energía y de oleoductos, también la extorsión y el secuestro a oficiales extranjeros.

En el alto al fuego bilateral, los subversivos le advierten al Gobierno que debe cumplir acciones para frenar el sistemático asesinato de líderes comunitarios que vienen cumpliendo fuerzas oscuras en las regiones. Por su parte, el Gobierno le exige al ELN que suspenda toda acción extorsiva, todo secuestro, todo atentado contra la infraestructura energética. Ronda la duda de si “Gabino”, jefe máximo de esta guerrilla, tiene un verdadero control sobre todos sus frentes, porque al parecer “Pablito” en el Casanare y “Fabián” en el Chocó se han declarado en contra de los diálogos que se cumplen en Quito. Pero desobedecer el alto al fuego pactado sería una torpeza imperdonable, porque sería echarse en contra la opinión general y exponerse militarmente porque sería fácilmente ubicables.

Si, en efecto, el gobierno nacional, con todas sus fuerzas se ocupa en proteger a los líderes comunitarios, y el ELN en todos sus frentes suspende acciones bélicas, demostrando ambas partes que procuran generar un ambiente propicio para el diálogo, y el país recupera la confianza en los procesos de paz, entonces estaremos vivenciando el mejor milagro que nos dejó la visita al papa Francisco.     

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