Por: Cartas de los lectores

El mensaje equivocado

El mensaje equivocado

Como bien decía este diario el día 23 de diciembre, paradójicamente es Donald Trump quien ha seguido la línea tradicional entre Estados Unidos y el Estado de Israel vetando decisiones que podrían no favorecer la consecución de dos estados ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y es Obama quien finalmente ha dado la espalda a Israel.

Desde que la Unesco apoyara hace un par de meses la intención palestina de reescribir la historia del islam sobre las páginas de la historia judía diciendo que la Explanada de las Mezquitas o el Monte del Templo no tiene conexión alguna con Israel, sino que es el lugar sagrado en el que se ubica la Mezquita de Al-Aqsa —allí quedan las ruinas del segundo templo, el de Herodes, destruido en el 70 por los romanos y donde se erigiera el primero, el de Salomón, destruido por los babilonios en el siglo VI aC— ha quedado claro que a los palestinos les ha parecido más inteligente conseguir su estado desprestigiando al Estado de Israel con el apoyo de organismos internacionales que abandonando el terrorismo y sentándose a la mesas de negociaciones con intenciones sinceras de paz.

Netanyahu es el ministro que ha construido menos asentamientos en las últimas décadas. De hecho, en los últimos días ha ordenado el abandono y la demolición del asentamiento de Amona por considerarse ilegal —su destrucción está programada para el 25 de diciembre—. Ha sido lo suficientemente hábil como para darse cuenta de que se debe seguir construyendo en zonas de grandes asentamientos en la margen occidental, pero que construir en zonas palestinas puede traerle consecuencias negativas ante organismos internacionales. Sin embargo, no es tan ingenuo como para ordenar la cancelación total de todo tipo de asentamiento y ha seguido construyendo en zonas que no serán inconveniente en futuras negociaciones de paz.

Hace falta mirar un poco atrás para darse cuenta con que interlocutor intenta entablar conversaciones de paz el Estado de Israel. ¿Qué le sucedió a Rabin tras los Acuerdos de Oslo, a Barack en Camp David o a Sharon en 2005 luego de desalojar completamente todos los asentamientos de la Franja de Gaza? ¿Se alcanzó la paz? No. Por el contrario, se dio inicio a la segunda Intifada y Hamás –el grupo terrorista al que ni el mismo Abás puede controlar– ocupó toda la franja para después empezar a elaborar desde allí toda clase de estrategias terroristas contra las ciudades de Israel.

La resolución del Consejo General de la ONU condenando los asentamientos israelíes y pidiendo que se detengan envía un mensaje tremendamente incorrecto al pueblo palestino: el terrorismo rinde beneficios ante los organismos internacionales y la campaña de desprestigio a Israel abrirá la puerta a un estado antes de sentarnos a hablar de paz.

Cuando Estados Unidos no vetó esta resolución —que desconoce la verdad acerca de los asentamientos y dice al mundo que en Israel todos van locos construyendo sobre los palestinos—, envió justamente el mensaje que Netanyahu no ha querido nunca enviar. A los palestinos debería quedarles claro que nunca podrán alcanzar un estado legítimo mientras, primero, la AP no decida ir en contra del terrorismo tanto en Cisjordania como en Gaza, y segundo, acepte la necesidad de ir a la mesa a hablar de paz como único camino para finalizar el conflicto de más de cien años.

Paradójicamente es Donald Trump quien tiene la razón y Obama culmina ocho años de abandono al Medio Oriente con una abstención que no facilitará nuevas negociaciones, más bien, favorecerán el terrorismo de los palestinos al sentirse respaldados a nivel internacional. Hay que ver si es ese el arrodillamiento que necesita Europa en estos momentos.

Óscar David López Holguín.

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