Por: Gonzalo Silva Rivas

El milagro japonés

En la última década el turismo japonés crecía a una tasa gradual y progresiva y su proyección para 2011 estimaba el ingreso de 11 millones de visitantes.

El terremoto de 9 grados del 11 de marzo, sumado el devastador tsunami de Sendai y a la crisis nuclear de Fukushima dieron al traste con las pragmáticas estadísticas.


Los informes oficiales señalan una reducción del 75% en el flujo turístico, cifra que al parecer no tendrá mayores variaciones en lo que resta del año, ante el anuncio y la alerta de nuevos sismos para los próximos meses —semejante a los registrados el jueves y lunes pasados— como consecuencia de esperados movimientos tectónicos por ajustes detectados en la placa del Pacífico.


Sin reponerse del desastre, los japoneses, prácticos y metódicos, ya fijaron un ambicioso plan de choque a corto y mediano plazo para reactivar la industria que incluirá, en primer lugar, una intensa promoción del turismo interno dirigido hacia la región suroccidental de la isla, donde los riesgos sísmicos son bajos y en la que abundan balnearios coralinos de la belleza de Okinawa, y atractivos tan comunes en el Japón como volcanes, aguas termales y entornos paisajísticos.


La idea es que el turista local, muy dado a viajar al exterior, cerca de 17 millones de ellos lo hacen, oriente sus vacaciones al interior del país para hacer de la industria una herramienta que contribuya a apalancar la economía, urgida de una colosal reactivación como consecuencia de los cuantiosos costos que deja el terremoto y que ascienden a US$250 millones, casi la cuarta parte del presupuesto nacional.


La segunda propuesta será difundir una campaña mediática que brinde confianza y seguridad en el exterior, sobre todo en su mercado prioritario, conformado por Estados Unidos, China y Corea del Sur, para precisarle al mundo que, excepto en su zona nororiental, Japón marcha con la precisión de sus relojes. Los catástrofe produjo una masiva cancelación de giras y reservas hoteleras; la recomendación de gobiernos a sus nacionales para abstenerse de viajar mientras se resuelve al problema de los escapes radiactivos y una avalancha migratoria de extranjeros, que en el caso colombiano contabilizó 253 repatriados.


En Japón todo es trabajo. Las principales autopistas interurbanas afectadas ya fueron reconstruidas. Para el consejero de la Embajada en Colombia, Yasuhisa Suzuki, los estragos totales del terremoto serán superados en siete años, tres menos de lo que duró la reconstrucción japonesa tras la Segunda Guerra Mundial.


El objetivo de la organización nipona de turismo es superar para 2020 la barrera de los 25 millones de turistas, cifra ambiciosa que multiplicaría por tres los 8.6 millones de visitantes que entraron en 2010.


gsilvarivas@gmail.com

 

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