El mito del tiburón detrás de la “joya”

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Hace unos años el entonces presidente de Fasecolda, Jorge Humberto Botero, presentó una audaz propuesta respecto a la venta de Ecopetrol: “Una de las maneras para fortalecer la competitividad del país es seguir avanzando en el proceso de construcción de infraestructura vial que este Gobierno ha venido realizando y parece interesante discutir la posibilidad de liberar los recursos que hoy están representados en reservas de petróleo y facilidades para extraer el crudo y procesarlo”. Según Botero, la venta de Ecopetrol habría representado para el Estado colombiano recursos entre los $130 y $160 billones, entre el 13 % y el 16 % del PIB. Para manejar el producto de la venta de las acciones se crearía un fondo de inversiones en el exterior, cuyo manejo estaría a cargo del Banco de la República, agregó el exministro. En caso de haberse seguido el consejo del doctor Jorge Humberto, hoy el país estaría bastante más avanzado en la estructuración y ejecución de los múltiples proyectos de infraestructura que Colombia requiere con urgencia y que tienen una rentabilidad social y económica superior a la de Ecopetrol y sus filiales.

A mediados del 2020, el senador Luis Fernando Velasco, con motivo de la presentación de un proyecto del Gobierno autorizando la venta parcial de las acciones de algunas empresas del Estado, afirmó: “Nos preocupa un día despertar y que sin darnos cuenta hayan vendido empresas como Cenit. Dígannos qué tiburón está detrás de Ecopetrol y de sus filiales. Cómo se les ocurre pretender vender el patrimonio de los colombianos sin por lo menos propiciar un debate público”, indicó el congresista. Por otra parte, según informes de los medios, “en la audiencia pública sobre la privatización de Ecopetrol, congresistas, representantes de la sociedad civil, de trabajadores y de la academia manifestaron su inconformidad y total rechazo al Decreto 811 de 2020, por contemplar la enajenación de los bienes estatales. Afirmaron que se debe derogar ese documento, por atentar contra el patrimonio del país. Así mismo manifestaron que no permitirán su privatización por considerarla la joya más valiosa en la economía del país y la riqueza de todos los colombianos”.

El cuarto de hora para vender Ecopetrol pasó y los senadores y los sindicatos no deben perder una sola hora de sueño porque no hay ni habrá ningún tiburón detrás de lo que ellos consideran la “joya” más valiosa en la economía del país. Para el prestigioso semanario The Economist, el fin de la era de los combustibles fósiles ha iniciado y, mientras las acciones de casi la totalidad de las empresas del sector hidrocarburos se han desplomado, aquellas involucradas en energías limpias han aumentado en un 45 %. Hoy, el 85 % de la energía y las dos terceras partes de la contaminación global provienen de los combustibles fósiles y en el 2035 solo sería un 20 %. De una demanda mundial estimada en el 2020 en 100 millones de barriles de crudo diarios, en el 2035 dicha demanda puede que sea solo de 50 millones de barriles por día. El mundo va a nadar en petróleo y su precio se va a desplomar. Las energías limpias como la solar y la eólica, por su menor costo y nulo impacto ambiental, van a seguir desplazando a los combustibles fósiles.

Las bancadas de la izquierda en el Congreso, apoyadas por los sindicatos públicos, bien podrían pasar una ley que se denomine la “Ley Telecom”, con un artículo único: “Solo se permite vender activos del Estado cuando su valor patrimonial se haya aproximado a cero”.

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