Por: Felipe Jánica

El momento de actuar es ahora

En medio de toda la turbulencia internacional respecto de los precios del Brent, de referencia para Colombia, las perspectivas de crecimiento moderado de China y de EE.UU. y la expectativa del mercado respecto del mantenimiento estable de las tasas de interés por parte de la FED, pareciera que estamos en el oxímoron de la “tensa calma”. En efecto, algunos de estos datos fueron tenidos en cuenta por la Junta Directiva del Banco de la República en su reunión de fin de mes el pasado viernes. Como consecuencia, las tasas de interés de intervención en Colombia se mantuvieron en 4,25%. Uno de los argumentos más sólidos es el cumplimiento de la meta de inflación. Por su parte, la expectativa de crecimiento económico se sigue manteniendo en 3,5% para 2019. Así las cosas, el futuro en materia de fundamentales económicos está abriendo caminos para toma de decisiones importantes para hacer negocios.

La oportunidad entonces está dada para hacer las inversiones necesarias de cara al fortalecimiento de la economía y de los negocios que la mueven. Por parte del Estado, el camino pareciera estar claro en materia de inversiones. Teniendo presente que uno de los asuntos más problemáticos en materia de competitividad que sufre el país es la infraestructura, el momento de actuar, por parte de los líderes del Estado, es ahora. Es de vital importancia la proposición y ejecución reformas estructurales que faciliten el crecimiento sostenible y controlado de una infraestructura de primer nivel. Sé que en las discusiones superficiales del Plan Nacional de Desarrollo (PND) tímidamente se alude a temas que facilitan la intermodalidad del transporte de carga y de pasajeros. También se habla del mejoramiento y construcción de vías terciarias. Sin embargo, estos asuntos, sobre todo el último, ya habían sido objeto de discusión en el anterior PND. Interesante que por primera vez existiese un esfuerzo mancomunado por parte del Ejecutivo y el Legislativo en pro del favorecimiento de reformas estructurales en lugar de estar empeñados en asuntos de poca monta y que facilitan la polarización.

Por su parte las empresas privadas deben ver con buenos ojos la estabilidad económica por la que atravesamos. Es momento ya de dejar de posponer las decisiones de inversión. Soy simpatizante de tomar decisiones correctas y que éstas estén basadas en el principio de hacer lo correcto, es decir, que la decisión sea una decisión holística y no solo pensada para beneficio propio. Para ello es necesario evaluar con detenimiento los impactos que puede conllevar una decisión de inversión. Lo que sucede con la toma de decisiones es que la mayoría de ellas están sustentadas en cuál es el retorno de inversión de la misma. Y si la inversión es onerosa, las decisiones, por lo general, toman más tiempo de lo estimado. El asunto paradójico es que ese tiempo también se traduce en aminoramiento del retorno de inversión. Por ello, y para evitar caer en el desafío del “huevo y la gallina”, es necesario que las decisiones de inversión sean soportadas en modelos cuantitativos y cualitativos para soportar a los líderes en sus decisiones. Por ello, el momento de actuar es ahora. No es posible seguir dilatando decisiones esperando la estabilidad económica. En lugar de ello se deben tomar decisiones, empezando por la ejecución de análisis cuantitativos y cualitativos en las decisiones de inversión. De no hacerlo, se estaría continuando con la dilatación de las tácticas de las planeaciones estratégicas de las compañías.

La pregunta que queda en el aire es si en realidad tanto el Estado como las compañías tienen claro cuál es su planeación estratégica y cuáles son sus planes de acción de largo, mediano y corto plazo. Se puede inferir con facilidad que el corto y mediano plazo están en el radar, pero ¿qué pasa con el largo plazo? Si las decisiones de inversión en infraestructura y bienes de capital, que son de largo plazo, se siguen dilatando, la respuesta a la inferencia es que pareciera no haber un panorama claro en las decisiones de largo plazo que, dicho sea de paso, son a lo que los líderes deberían apuntarle. El momento de actuar es ahora.

En Twitter: @JnicaV

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