Por: Columnista invitado

El mundial a la sombra de Brasil 2014

Ayer culminó la primera vuelta de la fase de grupos de 2014 con varias sorpresas por delante: el posible fin de la generación dorada española, el empoderamiento de una Holanda más joven, una Inglaterra con un juego colectivo más maduro, una Costa Rica letal por las bandas, un Brasil y una Argentina que dejan dudas en la tribuna, una Colombia que por fin se sacude escasa efectividad de los últimos seis meses.

Pero ese es el Mundial que se ve en la pantalla. En las tribunas, en los pasillos de los estadios y, en especial, en las oficinas de los clubes de fútbol se vive un torneo mucho más frenético: el de los representantes de jugadores buscando, más allá de un mejor futuro para sus clientes, un negocio que fortalezca sus finanzas personales.

La Fifa reconoce a 6.982 agentes en 151 países del mundo. De allí que las ligas europeas acojan a jugadores del subcontinente indio, del Cuerno de África, del Caribe e, incluso, de Oceanía. Aquella feria de recomendaciones se produce a lo largo del año, está alimentada por los constantes rumores en la prensa, propicia cientos de reuniones clandestinas con directivos de clubes y sirve, a fin de cuentas, para que el dinero circule en una economía globalizada, interconectada.

En estos siete días de fútbol en Brasil 2014 (más el mes previo al juego inaugural) grandes nombres han cambiado su destino: el brasileño David Luiz reforzará la zaga del PSG en el segundo semestre a cambio de más de 50 millones de euros; su lugar en el plantel del Chelsea será ocupado por el español Cesc Fábregas, que vuelve a Inglaterra gracias a un desembolso de 33 millones de euros; mientras tanto, el Barcelona confía en que el croata Ivan Rakitic sea la punta de lanza de un renacer futbolístico, apuesta en la que invirtió 20 millones de euros.

Esa es sólo una parte del círculo: el de las confirmaciones. La otra, la de la especulación, crece sin control. De ahí que se hable del inminente paso de Juan Guillermo Cuadrado al Barcelona y de Jackson Martínez al Valencia. O de Diego Costa al Chelsea. Después de cuentas, los agentes juegan su propio mundial.

 

 

*David Mayorga

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

Las mediadoras de los derechos

Radicalismos y transiciones