Por: Antonio Casale

El mundo al revés

El fútbol, como la vida, no es de justicias o injusticias, es de hechos. Por eso, para obtener resultados, cualquier manera es válida, siempre y cuando se esté dentro del reglamento.

La Copa América nos dejó un sabor amargo por la manera como se jugó, que en nada tiene que ver con la historia del continente, tradicionalmente alegre, ofensivo y desparpajado. Mientras tanto, en Europa traicionan su historia para jugar como antes se hacía en América y parece que les va mejor.

Lo cierto es que lo táctico ha predominado sobre la alegría. La premura por el resultado, que es en últimas lo que sostiene a los técnicos y mantiene felices a los países futbolísticos, ha hecho que el miedo se apodere de quienes manejan los hilos de sus selecciones.

Se olvidan de que la premisa del fútbol es marcar goles para ganar y que para ello hay que buscar el arco contrario. El mundo del fútbol cambió. Era en Europa donde marcaban fuertemente, el catenaccio italiano, los gigantes tanques alemanes que se preocupaban primero por destruir que por construir, la Grecia campeona de Europa con un estilo ultradefensivo, por citar sólo algunos ejemplos, son cosa del pasado. Ahora, la alegría del toque toque español acompañado de velocidad y circulación de hombres, el fútbol eficaz y bien jugado de los alemanes, el Barcelona de Pep, el Madrid de Mourinho y el buen trato de balón de Portugal, entre otros tantos casos, hacen pensar que en Europa siguen siendo resultadistas, pero con una diferencia: ahora buscan el arco contrario con alegría y buen pie.

En América aplaudimos el resurgir de Perú, organizado y todo lo que quieran, pero, con excepción del partido por el tercer lugar, ultradefenisvo. Venezuela llegó a semifinales esperando y contragolpeando. Paraguay llegó a la final empatando todos sus juegos en tiempo reglamentario. Colombia basa su funcionamiento en el orden defensivo. Argentina y Brasil lucieron ofensivos sólo en un juego, de resto ni lo uno ni lo otro. Si acaso para destacar lo de Chile, que murió en la suya, pero murió prematuramente. Y Uruguay, equilibrado, por mucho, lo mejor de la copa.

Siempre he defendido que en el libro de la historia sólo hay lugar para reseñar a los campeones y subcampeones, que a los aficionados les importa es ganar. Prefiero un equipo campeón que juegue feo, a uno perdedor que juegue bonito. Pero en esta Copa el descaro fue total. En América tenemos a los mejores atacantes, pero si los técnicos no se sueltan, no dejan el miedo y no se dan cuenta de que en fútbol se gana con goles, debemos sentenciarlo, nos espera una eliminatoria larga, complicada y aburrida.

 

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