Por: Arlene B. Tickner

El mundo sin Osama bin Laden

Cayó uno de los símbolos globales más poderosos de la yihad contra Occidente y contra los gobiernos seculares.

La muerte de Osama bin Laden constituye un triunfo político oportuno para Barack Obama así como la reivindicación de los muertos en los ataques terroristas de 2001. Pero sería errado afirmar que el planeta está más seguro o que el problema del islamismo extremista es cosa del pasado. Un mundo sin el enemigo terrorista número uno plantea muchos interrogantes. He aquí algunos de los más significativos.

El futuro de Al Qaeda. Como en el caso del crimen transnacional organizado, el gran éxito de Osama bin Laden fue la conversión de Al Qaeda en una red fragmentada y descentralizada con filiales en todo el globo. Los grupos que han profesado lealtad a la “marca” continuarán operando fácilmente sin su líder simbólico, como también seguirá siendo atractivo su discurso violento para quienes han sido receptivos en el pasado. En cambio, la popularidad general de Osama bin Laden y de Al Qaeda ha caído ostensiblemente durante los últimos años. El hecho de que los distintos movimientos que han encabezado la “primavera árabe” hayan promovido una transición pacífica a la democracia sin invocar siquiera la religión apunta a la escasa resonancia política que tiene Al Qaeda entre las poblaciones que dice representar.

La cuestión de Pakistán. Aunque es un secreto a voces que algunos militares paquistaníes son simpatizantes de grupos terroristas, Estados Unidos ha operado bajo la lógica de que es mejor contar con un aliado “imperfecto” en Pakistán que con ninguno. Sin embargo, el hallazgo de Bin Laden a poca distancia de la capital y a la vuelta de la Academia Militar pone de relieve el problema del compromiso de Pakistán en la lucha antiterrorista, al mismo tiempo que puede agudizar las tensiones con India.

La guerra en Afganistán. Estados Unidos difícilmente podrá justificar la continuación de la guerra en Afganistán, ya que el pretexto para participar siempre fue el combate a Osama bin Laden y Al Qaeda. Pero tampoco puede retirar sus tropas sin ningún resultado que mostrar a cambio. Aunque existe un reconocimiento creciente de que la única solución al conflicto interno es la negociación de un acuerdo con los talibanes para compartir el poder, que ejercen de facto en muchas zonas del país, hasta ahora esta no había sido una opción por su alianza con Al Qaeda. Es posible que la muerte de Bin Laden facilite una salida negociada.

Legalidad y justicia.  El gobierno Obama ha enfatizado la legalidad de la operación contra Osama bin Laden, aduciendo dos argumentos: que la acción formó parte de un conflicto militar contra Al Qaeda; y que fue un acto de autodefensa, dada la existencia de otros planes de ataque terrorista. Aunque la comparación con el ataque al campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano será irresistible para algunos, al contrario del miembro de las Farc, Bin Laden era reconocido internacionalmente como terrorista, incluso por Pakistán, y el grupo al que pertenecía había cometido actos terroristas en todo el mundo. Sobre la ilegalidad del bombardeo de Angostura no hay duda. Tal vez en lo que estos casos se parecen es que capturar y someter los criminales a juicio en lugar de matarlos hubiera constituido un acto importante de defensa de la justicia.

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