El muro académico del presidente Trump

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En tiempos de pandemia, la crueldad y la xenofobia de la Casa Blanca del presidente Donald Trump no tiene límites. Para nadie es novedad su lucha antiinmigración, una de las cartas más valiosas de su primer mandato y ahora en el período preelectoral, cuando Joe Biden avanza en las encuestas.

Después de comprometerse con ampliar el muro que separa la frontera México-Estados Unidos, separar padres de sus hijos, cancelar temporalmente la emisión de los Green Cards y ciertos tipos de visas de trabajo, dio un ultimátum a los estudiantes extranjeros, matriculados en las universidades de EE. UU., lo que ha puesto a las principales universidades norteamericanas y sus alumnos en una difícil encrucijada.

El presidente Trump realmente es una cajita de sorpresas. Horas antes de que el Departamento de Inmigración publicara las nuevas reglas para la obtención de la visa de estudiante, publicó en su cuenta de Twitter: “Las escuelas necesitan abrir en el otoño”.

Según la comunicación del Departamento de Inmigración, los estudiantes extranjeros asisten a clases presenciales o regresan a sus países. En caso de empezar presenciales y por alguna circunstancia pasen a la modalidad online, deben dejar inmediatamente el país o podrán ser deportados. La decisión afecta directamente a los portadores de las visas F1 y M1, relativas a cursos académicos y capacitación profesional. Además, parece ser que los que van a estar en un régimen mixto tendrán que comprobar que están matriculados en un número máximo de cursos presenciales. Si esto no ocurre, no podrán mantener sus visas.

En un momento en que Estados Unidos registra más de 2,3 millones de contagiados por la COVID-19 y 130 millones de decesos, las principales universidades han optado por clases online. En ese sentido, la decisión del presidente Trump es inapropiada, pero atiende su agenda electoral.

La nueva regla lanza a los estudiantes en un contexto de incertidumbre el próximo año escolar, que se iniciará en septiembre, y pone en las manos de la universidad la disyuntiva que viene permeando las decisiones de los gobiernos: salud o estabilidad y/o reactivación económica.

Según datos oficiales, en EE. UU. hay más de 1 millón de estudiantes extranjeros, lo que genera a la economía de ese país aproximadamente US$45 mil millones al año. Los países que más envían estudiantes son: China, India, Corea del Sur, Japón, Vietnam, Canadá, Brasil y México.

¿Será posible que el presidente Donald Trump está realmente dispuesto a exponer a millones de jóvenes norteamericanos y extranjeros a la pandemia de COVID-19?

Medios internacionales informan que Harvard y MIT iniciaron acciones judiciales contra el gobierno federal. Ojalá la sensatez predomine y otras universidades norteamericanas se unan para derrumbar el muro académico que la administración Trump, al final de su mandato, empieza a construir.

Si el mensaje subliminal del presidente Trump es: mejor que no hubieran venido, será otro de sus grandes errores estratégicos, pues es impensable que el país que aún lidera el mundo cierre sus fronteras a los estudiantes extranjeros.

Profesora Universidad Externado de Colombia

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