Por: Hernán González Rodríguez

“El narcocandidato impune”

El director adjunto del diario ABC de España, señor Ramón Pérez Maure, publicó el pasado 5 de noviembre un excelente artículo con el mismo título de esta columna, el cual reproduzco textualmente como muestra de la floreciente opinión internacional adversa a la paz de Santos.

“Así que Santos, el del Nobel de la Paz contra la voluntad del pueblo, también mintió respecto a las candidaturas de los guerrilleros de las Farc. Dijo reiterada y taxativamente que nunca se permitiría concurrir a guerrilleros con cuentas pendientes con la justicia por delitos de lesa humanidad. Dijo que jamás sería candidato Timochenko “ni ninguno de los cabecillas de la guerrilla, porque no lo permitiría el marco jurídico para la paz”. El jefe de la narcoguerrilla de las Farc, a la que el presidente Santos ha regalado la victoria tras medio siglo de violencia, tiene pendiente con la justicia crímenes que suman unos 450 años de cárcel. Pero eso es un detalle que nadie va a tener en cuenta porque para eso se ha acordado una Justicia Especial para la Paz —JEP—. Una justicia que exime a los guerrilleros de esas responsabilidades, pero que permite proceder contra otros ciudadanos, expresidentes y exministros por la lucha que libraron contra la guerrilla armada”.

“Añadamos a ello que las Farc, en contra de las tantas veces que dijo Santos durante la negociación, tienen asegurados diez escaños en las elecciones legislativas de marzo, aunque no consiguieran ni un voto. Y que las Farc siguen siendo el mayor grupo narcotraficante del mundo, lo que les permite unos ingresos y un gasto en su campaña electoral infinitamente superior al que podemos ver en ningún otro candidato. Y con eso ya sabemos a dónde lleva a Colombia la paz de Santos. Una paz impuesta contra la voluntad de los colombianos claramente expresada en las urnas pese a la inferioridad de medios de los que disponían los opositores a la rendición del país a la narcoguerilla. Una paz fundamentada en mentiras del presidente Santos que están en la hemeroteca y en la videoteca al alcance de todos gracias a las redes sociales. Pero una paz que se impuso antidemocráticamente con la complacencia de la comunidad internacional. Incluido el Gobierno español que nada ha hecho por manifestar discrepancias con la JEP que permitirá a la narcoguerrilla designar una parte de los jueces que habrán de juzgarla a ella y a exmandatarios democráticos que la combatieron. Porque todo lo que algunos dijimos que iba a ocurrir —entre acusaciones de tremendismo— se va cumpliendo paso a paso. ¿Se imaginan que el Gobierno español hubiera hecho una paz con Eta —que ni siquiera era un grupo narcotraficante— en la que se hubiese pactado establecer tribunales en los que los etarras designaran jueces?  ¿Se imaginan que ese pacto con Eta hubiera llevado a terroristas con delitos de sangre y sin penas cumplida a sentarse en el Congreso de los Diputados? Pues esa es la paz de Santos. El piojoprogre colombiano que el 7 de agosto de 2018 a la tres de la tarde, hora de Bogotá, tomará un avión rumbo a Londres y se instalará a vivir en Mayfair o Notting Hill. Y el resto de sus compatriotas que arree”.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán González Rodríguez

Manipulación de la moneda china

Hambre pavorosa en Venezuela

“Seis comandantes se destapan… y hablan”

“El empresario: el lobo que hay que abatir”

Los escandinavos no son excepcionales